La solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia, que se define como la colaboración mutua en las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles. Se encuentra muy ligada al amor.

Debido a una situación como la que estamos viviendo actualmente resulta fundamental fomentar y desarrollar la solidaridad en todas sus aristas y vertientes para mejorar en esta situación. Es la solidaridad la que se establece como la base de muchos otros valores humanos o, incluso, de nuestras relaciones sociales más valiosas, tal como es el caso de la amistad. En este sentido, la solidaridad nos permite sentirnos unidos a otras personas en una relación que involucra sentimientos necesarios para mantener el funcionamiento de una sociedad sana y humana.

Toda crisis produce pérdidas

En ese caso pérdidas humanas, lo más duro e irrecuperable y económicas, con el tiempo superables. Pero también toda crisis es una oportunidad. Una oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos, con los demás, para ayudarnos, para ser más humanos y darle cabida al corazón, al alma de la humanidad antes que a lo material. Una oportunidad para descubrir quién es el sostén de Universo. Una oportunidad para sacar lo mejor de nosotros mismos: la fraternidad, el dejar de lado lo que nos divide y separa para luchar juntos, la solidaridad, y la libertad de trabajar unidos y porque no la plegaria a ese Ser Superior que en ocasiones olvidamos.

Las situaciones límite como la que estamos viviendo sacan lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Estas semanas hemos visto muchos hechos de egoísmo e insolidaridad, actitudes de países europeos como los países Nórdicos o la misma Alemania, pero más cerca aún las personas que dejaban desabastecidos los supermercados, los que se trasladan de residencia o se iban de vacaciones, los que huían pensando solamente en sí mismos y en su seguridad.

Pero han sido muchísimos más, o por lo menos serán los que realmente pasarán a la historia de la humanidad, los hechos de solidaridad, personales e institucionales, de aquellos que han arriesgado y siguen arriesgando sus vidas sirviendo a los demás, especialmente a los más débiles y vulnerables, médicos, bomberos, policías, comerciantes, voluntarios y sin fin de héroes anónimos con nombres y apellidos, pero no son conocidos. Solidaridad es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

Así, hemos visto estos días al colectivo de taxistas de Madrid rechazando 132.000 euros en ayudas al combustible y limpieza para que se destinen a la Sanidad. Ellos siguen transportando de forma gratuita a los sanitarios para que puedan atender a los enfermos en sus propias casas. ¿O de los voluntarios que se juegan el tipo socorriendo a personas sin hogar, repartiendo comidas y medicinas a los que no tienen nada?

En estos días han fallecido sanitarios, sacerdotes, religiosas, agentes de seguridad y muchas personas se han contagiado porque estaban al servicio de los enfermos. Especialmente me conmueven aquellos médicos jubilados que se han presentado voluntariamente en las urgencias de los hospitales poniéndose de nuevo su bata blanca y que han fallecido contagiados por el coronavirus. Su testimonio heroico es de enorme agradecimiento para todos. Todos ellos son los verdaderos héroes, santos anónimos de la puerta de al lado. El que da la vida de forma heroica en un momento así, es porque primero la ha dado día a día, gota a gota, minuto a minuto en las pequeñas y cotidianas decisiones ordinarias, de forma callada y escondida la inmensa mayoría de las veces.
Venceremos porque la esperanza no es optimismo, una realidad, una fuerza imparable que cambiara el mundo que hasta ahora hemos conocido.

Estamos llamados a llenar de esperanza el momento de la muerte, del sufrimiento, acoger y sostener a su familia, amigos y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud. Por eso digo que Pandemia equivale a Solidaridad y Esperanza.

Por: José Luis Ortiz