Las epidemias son aquellas situaciones donde una enfermedad contagiosa causada por virus y bacterias se sale de control, y tiene alta mortalidad. Si esas epidemias trascienden fronteras e invaden todo el planeta, cobran el carácter de pandemias.

La historia registra la terrible peste negra (bubónica) transmitida por ratas que azotó a la Europa del siglo XIV. Y en el siglo XX, recién terminada la Primera Guerra Mundial apareció la terrible Influenza española, que cobró unos 100 millones de vidas.

En el año 1969, en una región del continente africano llamada Lassa propiamente al noreste de Nigeria, de manera inexplicable apareció un terrible virus que mató con rapidez varias vidas, incluidos médicos y enfermeras que atendieron a las primeras víctimas.

Eso obligó a los más connotados científicos ha estudiar el origen del mal, y después de muchas investigaciones de campo, descubrieron que el vector era una clase de rata de las selvas. Entonces, pronto se inició el exterminio de las colonias de tales roedores. Pero esa no fue la solución sino que de manera rápida los investigadores debieron utilizar sueros con anticuerpos, tomados de enfermos que habían sobrevivido a la epidemia, para inocular a los demás enfermos.

Resulta alarmante, que cuando aparecen las enfermedades causadas por los virus, además pueden sufrir mutaciones estructurales hasta convertirse en peligrosas formas de contagio. Además, es preocupante saber que tanto bacterias como virus, se valen de otros seres para diseminarse.

Por eso los piojos, ratas, ácaros, sumado a la falta de higiene en las viviendas, el hacinamiento humano, mala alimentación en las personas, la tenencia de animales domésticos y hasta silvestres sin vacunación, y aglomeración de personas en centros comerciales, son las formas de favorecer el trasiego de toda clase de gérmenes y virus. Otro ejemplo digno de acotar, son los contagios de enfermedades como el dengue y el paludismo, portados por los mosquitos.

La hepatitis y el cólera son otros males de alto contagio causados por aguas contaminadas o después de las guerras, donde muchos cadáveres quedan sin sepultar. Luego, la preparación y consumo de alimentos en mal estado provocan contagios con bacterias patógenas.

Además, en gran parte la proliferación de estros males, tienen implicaciones de orden político y social, pues los gobiernos y entes de cada país son los obligados a dar mayor cobertura en salud preventiva, así como educar a la población en asuntos de hábitos de higiene. Luego, las migraciones son otro aspecto que afecta al aspecto salud, pues es bien sabido que la mayoría de inmigrantes ilegales, no tienen las mínimas condiciones higiénicas.

Respecto a la aparición de la Influenza Humana, al parecer derivada de un virus porcino, es un asunto que ha puesto en alarma al mundo. Sin embargo, cualquier gripe y enfermedad contagiosa debiese manejarse con precaución. Es más, en el campo laboral y empresarial ya es momento que se entienda la importancia de establecer incapacidades, a los obreros con cuadros gripales y neumonías, pues es preferible pagar esos días de incapacidad, que causar contagios que al final resulten más caros.

En el aspecto zoosanitario, los países debieran tomar en serio el control de animales vectores de esas enfermedades, y en el campo de crianza porcina, ovina, bovina, equina entre otros, se debiera sostener políticas de vacunación masiva de esas especies, e imponer estándares técnicos con el afán de minimizar los riesgos, de epidemias y pandemias.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos