He conocido incontables parejas, perfectas e imperfectas, perfectas en el sentido que se ayudan mutuamente a vencer los retos que diariamente enfrentan y también unidos festejan sus triunfos. Perfectas porque ambos se descubren sus encantos y desencantos; porque en poco tiempo de estar unidos sus ideales brillan exitosamente para el bien de ellos y su entorno, perfecta porque saben corregirse sus faltas, porque el sentimiento que los ha unido ha sido genuino, en ellos no vive la oscuridad y en los momentos que los visita, con cautela siguen conduciendo por claridad.

Sergio Huete Chavarría y Gioconda Montano, conforman una simpática pareja que he tenido el grato privilegio de conocer. Ellos son excelentes maestros e imparten la misma materia del exquisito español, solo que en diferentes ciudades y niveles académicos, juntos les han dado magnífica educación a sus hijos… Hace varias semanas noté en un hogar que visité, como el padre y madre le explicaban al niño una lección escolar, me sorprendió mucho, con suma delicadeza le explicaban unos ejercicios de matemática, es formidable enterarse que existen parejas que son ejemplo de vivencia matrimonial y luchan constantemente por regalarnos un hermoso legado de mucho agrado, congratulaciones para todos ellos.

En una perfecta pareja la química, matemática, física e idiomas corporales, evocan estrellas radiantes de emociones compatibles en todo tiempo. Para que suceda lo antes mencionado, es indispensable que sean contemporáneos, o quizás menos de 15 años de diferencia, más de eso sería excesivamente imposible, que puedan coincidir en los diferentes gustos y deseos. Iniciando en la intimidad, muchos se atreven a decir que el sexo no es tan necesario para ser felices. El sabor y sentido del matrimonio es el delicioso coito, si ambos viven sumamente complacidos, será innecesario aplicar infidelidad, el sexo enormemente inspira y respira en la vida de cualquier pareja, sin importar gremio social.

Pareja imperfecta puede ser aquella en que ambos están juntos por simple compromiso, no por amor. Una pareja imperfecta también es donde el apoyo en todos los campos es de simulacro, ejemplo: si ella es poetisa que le apasiona describir sus vivencias con espléndida licencia, y si, su pareja no valora su creatividad, están viviendo y perdiendo el tiempo tan apreciable que cada segundo con máxima velocidad se desvanece.

Ella escribe un romántico poema, y al llegar su marido esta le dice: “cariño sabes que con mucho cariño te escribí un lindo poema, me gustaría leerlo ante tu grata presencia…” y él le responde: “sabes ni que me paguen te escucharía, tú sólo escribes tonterías ilógicas”. Esto suele suceder, es decepción y depresión incalificable, no hay peor tristeza que hacer algo con mucho amor para ese alguien amado y finalmente te ignore, son miles y miles las parejas que viven estas acerbas realidades.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta