Pasajeros de tragedias

“La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan”

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La tragedia ocurrida en Cartagena el pasado domingo cuando fue asesinado vilmente nuestro amigo de infancia y de opiniones deportivas, Napoleón Perea Fernández, no solo enlutó a una distinguida y reconocida familia sino que lastimó en lo más profundo de los sentimientos y emociones a un sinnúmero de amigos y conocidos que siempre vimos en “Napito” a esa persona graciosa, jocosa y de permanente buen humor que cada vez que compartíamos nos hacía pasar momentos agradables.

Sucedido este lamentable hecho y otros que acontecieron en forma de seguidilla ese mismo domingo y que dejaron en evidencia la altísima inseguridad que hay en la ciudad de Cartagena, no fue asunto aislado de ese domingo, sino que esta inseguridad se ha venido cocinando y fermentándose desde hace muchos años; pero que por esa forma irresponsable que ha sido administrada nuestra ciudad, y de no interesarse en los mínimo por salvaguardar la integridad de quienes vivimos en esta conflictiva ciudad, hoy sentimos gracias a esa ineficacia e ineficiencia administrativa y policiva, que estamos sitiados por todas las organizaciones delictivas que se mueven a sus anchas panchas por toda la ciudad.

Hoy estamos en la mitad de un fuego cruzado de lamentaciones, de tristezas, de pesares, de requerimientos y de información en los medios de comunicación de masas que adquieren la misión fundamental de informar, de exigir, de pedir, de rogar, pero que nada se cumple a cabalidad reduciéndose solo a la primicia en un mundo de noticias.

Desde hace más o menos 20 años, lo que ha habido en la sociedad cartagenera y las autoridades gubernamentales y policivas, es un diálogo de sordos donde no ha habido la debida atención y muchos menos nos hemos entendido. Pero lo más absurdo de esta tragedia que estamos viviendo desde hace muchos años, es que a la alta clase política de la ciudad y del departamento jamás se ha interesado en siquiera abrir un debate a nivel nacional que bien hubiera servido para aunar esfuerzos que redujeran a la mínima expresión a los cobardes maleantes que deambulan motorizados asesinado a personas.

Pero ahora resulta que debido a las tragedias del pasado domingo, aparecen desde el congreso de la República algunos cínicos poniendo dizque el grito en el cielo pidiendo ayuda por los hechos ocurridos, convirtiéndose en clásicos oportunista o mejor en pasajeros de la tragedia queriéndose embarcar por el momento que estamos pasando en este desastre social que vivimos con un aroma pestilente y repugnante populismo aborrecible.

Por: Gustavo Morales De León

Gustavo Morales De León
Gustavo Morales De León