Paseo triunfal de Hamilton en Canadá

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En la primera vuelta se decidió todo a favor de Hamilton. Verstappen, que arrancaba quinto, se erigió en el detonante de un cambio completo de guión, al pasar a tres coches y segar el ala delantera de Sebastian Vettel. Allí se decantó la victoria del inglés, en apenas 390 metros.

Por detrás, Carlos Sainz dejó sin hueco a Romain Grojean en la curva 2, ambos se tocaron y el Toro Rosso del español salió descontrolado para arrollar a Felipe Massa. Una pena para el madrileño, que tenía unos puntos por sumar en Canadá.

Vettel entró a cambiar su morro en la vuelta 3 y el resto de la prueba fue un ejercicio de paciencia para minimizar daños. Al final, con tesón y talento, como todo el año, salvó el cuarto puesto y 12 puntos de ventaja en el liderato sobre Hamilton.

Verstappen, el causante de la tormenta, se retiró en la vuelta 11 por avería y dejó el camino expedito para un Valteri Bottas que estuvo a años luz del ritmo de su compañero.

Por detrás, Alonso jugó a estirar la primera parada con los ultrabandos hasta la vuelta 43. Fueron unas vueltas de rodar a la contra y remontar, mientras su rivales entraban en boxes. Y aún así volvían a superarle. Siendo rigurosos, el motor Honda actual es indecente y no cumple los mínimos exigibles para salir a competir a un Gran Premio de Fórmula 1. Se hace difícil valorar la labor de dos pilotos que juegan con armas inutilizadas.

Y pese a ello, Fernando no ceja, maximiza de forma admirable su escaso potencial y lucha contra monoplazas con 80 CV de ventaja y los supera. Luchó el punto, el que iba a ser primero de McLaren en 2017, hasta el ultimo aliento.

Un bulto sospechoso como Lance Stroll, sólo tenía que pisar en la recta trasera y adelantar a los dos coches naranjas como si fueran de una serie menor. Esa es la realidad, la que explica la desazón del asturiano y sus palabras agrias cada fin de semana, tras defender lo indefendible durante más de dos temporadas.

Al final, el abandono de Kvyat le abrió a Fernando el premio imposible, desafiando de nuevo la lógica y los números, como tantas veces. Parecía hecho, hasta que, a falta de dos vueltas, el motor Honda dijo de nuevo basta.

McLaren sigue a cero tras siete pruebas y haría bien en no esconderse de la decisión que tomó en su día.