Bajo la mirada lánguida
de un ocre atardecer,
desfila la ausencia,
la nostalgia y los recuerdos.
Tu voz hace presencia
en el eco silente
de una noche eterna,
suspiro del tiempo
en el tic tac de mi corazón,
beso de luna ámbar
que se posa desnudo
en cada sendero de mi piel,
en cada grieta de mi mente,
en el nido añil de mi alma solitaria.
Estás ahí, fundido a mi efímera eternidad,
habitas en el último rayo del ocaso
y en el vuelo de la golondrina,
permaneces estático
adherido a mi pensamiento,
anclado en mi alma
y en cada átomo de mi existir.

Por: Rossi Er
Colombia