Plantador de árboles

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Jadav Payeng, el "Forest Man" de India

“El progreso es imposible sin el cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada”, escribió el premio nobel de literatura George Bernard Shaw.

Jadav Payeng cambió su mente y el ecosistema de la isla en la que vive. Su hazaña fue plantar árboles durante treinta y cinco años hasta crear un bosque casi dos veces mayor que el Central Park de Nueva York.

Desde los 17 años ha estado plantando árboles a diario en la isla Majuli (India). Con su empeño y dedicación transformó una zona arenosa en medio del río Brahmaputra en un enorme bosque. Su hazaña puso freno a la desaparición de la isla, que iba decreciendo por la fuerza del agua, y creó una reserva natural con diversos animales que antes no hubieran podido sobrevivir en la isla.

Todo empezó cuando Jadav se encontró decenas de reptiles muertos en el banco de arena del rio debido a la falta de sombra. Acudió a los servicios oficiales donde le dieron unas semillas de bambú. Lejos de desesperarse decidió actuar y plantó el bambú.

Más tarde se puso en marcha un proyecto gubernamental para plantar 200 hectáreas de árboles en una zona cercana. Payeng participó durante los cinco años que duró la tarea. Cuando acabaron las obras, decidió quedarse en la zona para seguir reforestando la isla.

Treinta y cinco años después, un enorme bosque sustituye a la arena donde se suponía que no podía crecer nada. Una zona llena de vida que alberga tigres, rinocerontes, elefantes y varias especies de pájaros fruto del empeño de una persona y la dedicación plena a su causa.

La historia de este gran amigo de la naturaleza se cuenta en varias películas documentales como “Forest Man”. Este héroe local es el ejemplo a seguir para muchas personas. Su proeza les sirve de motivación para intentar cambiar el mundo.

Treinta y cinco años dedicados a repoblar una zona sin vida son la muestra que muchos necesitan para empezar a actuar. Personas como Payeng enseñan a la humanidad que sólo hace falta cambiarse a uno mismo para empezar a cambiar el mundo.

Por: Ulises Tuero Rodríguez
Periodista
Twitter: @ulistuero


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