Actualmente, no ignoramos el inconveniente que generan los desechos plásticos por ser responsables de contaminar ríos, bosques y ciudades. Es por eso que, hace décadas algunos países avanzados en tecnología iniciaron investigaciones con el fin de lograr que los plásticos se puedan degradar al retornarlos al medio ambiente, en menor tiempo al usual (pues se sabe que los plásticos y resinas sintéticas en condiciones normales tardan, entre 200 y 400 años en degradarse en su totalidad).

Entonces, las propuestas más actuales ofrecen a la industria y consumidores de envases y envolturas formas plásticas biodegradables. Empero, las formas biodegradables (obtenidas a partir de materiales celulosos del maíz y otros vegetales) tienen el problema de que en su proceso de descomposición el cual es acelerado, ocasionan altas emisiones de gas metano, el cual daña la capa de ozono y empeora el calentamiento global.

Pero también están las alternativas oxo-biodegradables desarrolladas en Inglaterra, y ahora disponibles en casi todo el mundo. La tecnología de oxo-biodegradación, presenta el beneficio de que puede ser regulada mediante sistemas que permiten la liberación de esos gases más lentamente, además a ese ritmo moderado es posible que muchas partículas puedan ser absorbidas mejor por los suelos y en forma de biomasa, al punto que los vegetales puedan asimilarlos mejor y muchos animales puedan nutrirse de esas sustancias.

Y es que la oxo-biodegradación funciona básicamente con el siguiente método, a las resinas plásticas obtenidas de materias primas como fenol, formaldehído, urea, alcohol, etileno, glicerol, etc, o producto de las últimas fases de la refinación del petróleo (resinas del eteno, metano, propileno, entre otras, y de las cuales se produce la bakelita, nylon , acrílicos, viniles y cauchos sintéticos) antes de ser usadas en la elaboración de envases, se les puede agregar una sustancia especial, que en realidad son unas moléculas agregadas a las cadenas de carbono que contienen los plásticos, entonces cuando los plásticos ya cumplieron su propósito industrial y de consumo, tendrán la capacidad de captar agua y fragmentarse en muy pequeños trozos, capaces de acelerar la fijación de carbono a los suelos como se mencionó con anterioridad.

Sin embargo, estas invenciones todavía están en proceso de más descubrimientos, pues todavía la oxo-biodegradación no es utilizada en todas las formas plásticas que se conoce, aun así los polietilenos y poliestilenos sí son los más favorecidos en este caso.

La tecnología oxo-biodegradable es también llamada el plástico inteligente, pues los científicos y expertos pueden programar su degradación según el objetivo del usuario, de tal manera el periodo de vida útil de los envases y envolturas, se puede regular en un rango que va desde 5 meses hasta 5 años de conservación.

En algunos países, esta tecnología ya es muy usada, y se espera que en mediano plazo más empresas hagan conciencia de los beneficios de los plásticos oxo-biodegradables, para proteger el ambiente natural.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez 
Comentarista de temas cotidianos