Poblado mexicano revive la tradición del trueque una vez al año

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Solo un día al año el dinero no vale nada en el poblado mexicano de San Pedro Cholula, donde la palabra y la capacidad de negociación se imponen para revivir una tradición prehispánica.

Se trata de la Feria del Trueque en San Pedro Cholula, un municipio perteneciente al estado de Puebla y ubicado a poco más de 50 kilómetros de la Ciudad de México.

Cada 8 de septiembre comerciantes, pobladores y turistas dejan de lado sus carteras y preparan sus mejores tácticas para el intercambio, pues solo con labia se consiguen buenos tratos.

Los habitantes de Puebla y de estados colindantes como Tlaxcala, Morelos, Oaxaca, Hidalgo e incluso del norte del país acuden con sus mercancías a cuestas para venerar a la Virgen de los Remedios y sumergirse en el intercambio de productos en la plaza central del pueblo.

Emma Limón, originaria de un municipio de la sierra de Puebla, lleva 30 años participando en la Feria del Trueque. No trae dinero, solo cuatro cajas de pera limón, una fruta que ella misma cosecha en su casa.

En una entrevista con Efe, señala que a cambio de su producto ha conseguido toallas, servilletas, pantalones y camisas.

Otra señora de avanzada edad camina contenta con un guajolote (pavo) tras adquirirlo en un trato exitoso a cambio de varios kilos de fruta variada.

“Hay que saber negociar” porque, de lo contrario, “no sale para el pasaje”, señala Candelaria mientras ordena las granadas.

Originaria de San Nicolás de los Ranchos, municipio ubicado en las faldas del volcán Popocatépetl, llegó desde temprano cargada con una docena de cajas de frutas de temporada.

Hacia el mediodía ya había conseguido a cambio manzanas, peras y duraznos, varios kilos de tortillas, quelites, chiles rellenos y una mochila para que su nieto lleve a la escuela.

Alrededor de 4.000 comerciantes y más de 20.000 personas, entre visitantes y turistas curiosos, ocuparon las calles centrales de esta ciudad prehispánica.

Una estudiante que pasea por la plaza con una amiga señala que es una idea muy bonita que se “rescaten estas tradiciones”.

Para la joven Angélica Ruiz, se trata de una iniciativa que favorece a las comunidades que no tienen ingresos para adquirir otro tipo de artículos.

La oferta y demanda por un día no se rige por los mercados internacionales, sino por los intereses personales de cada familia.

Las dos partes negocian las cantidades y “si llegan a un acuerdo, hacen el intercambio”, explica a Efe la subsecretaria de Turismo de San Pedro Cholula, Graciela Herrera Tochomi.

“¿Qué le cambio?” es lo único que se alcanza a entender entre el bullicio provocado por la multitud de personas que caminan con bolsas y cubetas en busca de productos que compitan con los suyos.

Manzanas, peras o duraznos se exhiben al lado de puestos de artesanías de madera, barro, juguetes tradicionales, textiles, ropa típica de la región, hierbas medicinales o productos de cocina.

La oferta es variada, aunque ha disminuido con el paso de los años pues, como recuerda el gerente del Centro Histórico de Puebla, Sergio Vergara, “hubo un tiempo donde se cambiaba hasta la mujer”.

La Feria del Trueque, también conocida como Fiesta de la Cambia, forma parte de la veneración ancestral a Quetzalcóatl, uno de los dioses principales de la cultura mesoamericana.

En San Pedro Cholula, donde se encuentra el basamento piramidal más grande del mundo, se llevaba a cabo la ofrenda y posterior intercambio de productos.

Con la llegada de los españoles, la pirámide fue cubierta con tierra y en la parte más alta se construyó el santuario dedicado a Nuestra Señora de los Remedios, virgen venerada el 8 de septiembre.

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