El segundo jueves de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón. Te explicamos cuáles son las causas de la enfermedad renal crónica, que afecta al 10% de la población global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un bajo consumo de agua y la alta ingesta de frituras, dulces y comida rápida son factores determinantes para que una persona desarrolle una enfermedad crónica en los riñones, un padecimiento que puede desenvolverse en el organismo de manera silenciosa.

También conocida como insuficiencia renal, en esta enfermedad los riñones van perdiendo su capacidad para filtrar los desechos y el exceso de líquidos de la sangre.

«La mala dieta que llevamos, la obesidad, el sedentarismo, la diabetes mellitus y la hipertensión son los principales generadores del daño renal», explica a Sputnik Andrés Bazán Borges, médico especialista en trasplantes y exjefe del Servicio de Trasplantes del Hospital Juárez de México.

El peligro de esta enfermedad es que las personas que sufren una enfermedad renal crónica acuden al médico cuando el padecimiento ya estaba en una etapa muy avanzada, afirma el experto.

De acuerdo con información de las autoridades de salud del Gobierno de México, los signos y síntomas de la enfermedad renal crónica se desarrollan con el paso del tiempo y el daño renal suele avanzar lentamente.

La sintomatología incluye náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga y debilidad, problemas de sueño, cambios en la producción de orina, disminución de la agudeza mental, espasmos musculares y calambres, hinchazón de pies y presión arterial alta.

En el mundo hay 850 millones de personas con alguna enfermedad renal, según datos de la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones del Riñón. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula, desde 2014 y hasta 2022, que 10% de la población mundial tiene una enfermedad en los riñones, además de que la investigación en torno a estos padecimientos está rezagada.

«La chatarra que consumimos tiene en su composición muchos elementos y conservadores que son tóxicos para el organismo y para los riñones específicamente. Sucede lo mismo con las bebidas gaseosas azucaradas. Sin saberlo, estamos envenenándonos con esos alimentos», advierte Bazán Borges, quien es especialista en trasplantes de alto riesgo en toda América Latina.

El experto asegura que existen algunos factores de riesgo que incrementan la probabilidad de desarrollar una enfermedad renal crónica, como la diabetes, la hipertensión, los problemas cardiovasculares, el tabaquismo y la obesidad.

¿Y la calidad del agua que consumimos?

En algunas zonas de México, como Yucatán, la incidencia para padecer una enfermedad en los riñones es más alta, afirma el especialista del Hospital Juárez.

Esto se debe a que este estado del suroriente del país es rico en aguas calizas. Por lo tanto, el líquido que se consume allá tiene más calcio, un elemento que puede provocar la formación de piedras en los riñones.

«Las piedras pueden formarse por ácido úrico alto o por exceso de calcio. En Yucatán, además del agua caliza, influye la deshidratación que sufre la gente. Las zonas con climas muy calurosos registran mayor incidencia de cálculos renales porque la gente pierde mucha agua y, si la gente no bebe agua constantemente, se concentra mucho y eso hace que se formen piedras de calcio», abunda Bazán Borges.

Consejos para unos riñones sanos

La Secretaría de Salud de México recomienda seguir estos ocho puntos para prevenir una enfermedad renal crónica. De hecho, la insuficiencia renal es un serio problema en este país latinoamericano, donde el 11% de la población —más de 13 millones de personas— padece algún grado de enfermedad en los riñones. De ese total, el 80%, no saben que la padece.

  • Ejercitarse físicamente al menos media hora al día.
  • Mantener un control regular de los niveles de glucosa en la sangre.
  • Monitorear la presión arterial y acudir al médico cuando se obtengan medidas altas
  • Comer saludablemente, mantener tu peso bajo control y evitar la comida chatarra
  • Beber cuando menos 2,5 litros de agua al día.
  • No fumar.
  • No automedicarse.
  • Acudir al menos cada año al médico para verificar la función renal.