Poemas de la escritora, poeta y monja nicaragüense Aracelly Díaz

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Aracelly Díaz, escritora, poeta y monja nicaragüense, es autora del poemario "Locuras de mi Soledad", (inédito). En la foto Aracelly posa en el maravilloso mirador de catarina, con vista previa a la Laguna de Masaya de Masaya, Nicaragua, a la derecha con una cálida sonrisa y tono pensativo posa hacia la cámara. Cortesía

El silencio de la muerte

En el profundo silencio
de mi ser,
en tardías horas de la noche
veo que mi alma inquieta está.

Bajo la luz de la luna,
veo que cada segundo
de mi existencia se esfuma.

Corre, corre, mientras
se cruzan pensamientos
del temible silencio
de la muerte.

Cuando sabes que
la vida se va ¿Hacia dónde?
hacia a una despedida
que suele ser inevitable.

Y las esperanzas que albergamos, los
esfuerzo,
las lagrimas que cubren nuestros rostro
y gotas de sangre que brotan de nuestro corazón.

Se acerca la partida decisiva
en un sereno pensar de nuestra
propia existencia, y una resplandeciente esperanza.

Cuando pasan los minutos
y corren las horas,
en un eterno viaje hacia la eternidad,
donde cada alma
encontrara su verdadera verdad.

Mirada de un poeta

Al soplo de un suspiro
aquel amante poeta,
impregna en una hoja de papiro
su adorable y frágil esencia.

En aquella sacra
y eterna morada;
habitada por la dulce
y tierna compañía,
¡se encuentra gloriosos pensamientos!

Y aquel libre poeta
pensador en la penumbra
y resplandeciente luz del día,
escribe, escribe los tesoros
que esconde en su alma.

Es aquel que nadie
su voz oía;
y que tan solo la soledad
fue su mágica estrella
que recitaría sus versos.

Es aquel rayo de sol
sobre el cristal ,
poeta de nostalgia
poeta que alberga esperanza.
¡Dichoso poeta que su corazón
sobre una roca imprime!

Incienso del olvido

Cuando desperté sentí
mi corazón volver a palpitar,
al abrir la ventana vi caer la
llovizna sobre el campo.

Cuando crezcan los lirios
y broten los pétalos ya,
las flores del campo
¿quién las regará?

Al sentir las fragancias
se acercará el mendigo
y recogerá en sus manos
los inciensos del olvido.

Así terminara el invierno
y el verano regresará
de los jardines del olvido
¿quién su efluvios sentirá?
Si su aroma, solo el viento llevará.

Cántico de un alma

Surgen del alma
los angélicos cantares,
en sublime voces
nunca oídas.

Y, se entonan
con los ángeles
aquel precioso himno de gloria.

Tan solo se busca adorar;
aquella eterna luz celestial,
que nos arrulla
en la herida de su costado.

Y aquella alma. Quiere con tierna
Ilusión llorar,
entre silenciosos gemidos
que suelen ser como la miel.

Cuando caen sus lágrimas
sobre la bella y durmiente tierra,
aquella caverna
Se transformó
¡en un gran manantial!

Donde fluyen las gotas
de un mar de oro,
serenados por los
preciosos rocíos.

Y al elevarse a los
tesoros divinos,
nuestra esencia transformada
en plena armonía.

Entre las suaves palabras
que se esclarecen,
en la nube adorada
y perforan lo más
intimo del alma.

Retrato a un poeta

En tierna infancia era la alegría del hogar,
y al llegar la noche oscura,
aquella dulce madre
en sus brazos lo arrullaba.

En su rostro la sonrisa
en su corazón los versos
y en cada paso que solía dar
iba escribiendo sus sentimientos.

Vivía tal feliz y de su
patria enamorada,
con sueños tan grandes
que su corazón
no ha olvidado.

Pero, un día el poeta
de su patria se marchó
con lágrimas en sus ojos
a lo que más amaba le decía adiós.

Cruzó fronteras y un día
se preguntó ¿dónde estás?
con ágil pluma en su mano
espera a su patria regresar.

El sol del nuevo día

¿Salió por la mañana? Si,
mientras aquella aurora se escondía,
sus rayos llegaban a los bosques y
al camino del peregrino.

“Mira” dijeron los campos
nos acompaña la luz del día,
es hermoso, dijeron las flores
y el cenzontle volaba libre hacia el infinito.
Su vuelo era amarillo sobre el azul,
su corazón irradiaba libre. Más al
mirar hacia la tierra, atravesó su alma
una espada mortal.

Los humanos se han vuelto feroces
olvidando su luz de verdad,
mientras el día pasa y el ocaso
cubre las montañas del bosque,
vino la noche oscura y cayeron
las tinieblas ya,
mientras el alma espera el nuevo día,
ansiando su libertad.

Locuras de mi soledad

Noches aventureras donde se escapan suaves
miradas,
en el dulce silencio
nacen los tiernos capullos del rosal.
Lámparas del alma encendieron con tan solo contemplar
bellos Luceros.
¡Locuras de mi soledad!
apetece de la nieve
su compañía
y el invierno solitario
se va por las colinas,
en cumbre de laureles abandonada, con voz baja
entona el cántico de amor.
y al ver a lo lejos una lágrima amarga con la
nieve su rostro cubrió.
Figura del paraíso
que en silencio suspiró,
débil por amor entre las uvas,
muere de frío, busca el silencio
que su ternura cautivó.

Síntesis biográfica de la autora:

Aracelly Díaz, es escritora, poeta y monja nicaragüense nació en Matagalpa, Nicaragua el 17 de febrero del 2001. A los 15 años ingresa al convento en la congregación de Hermanas Franciscanas peregrinas en San Rafael del Norte, Jinotega. Inició el noviciado el 06 de julio del 2018, terminando el año canónico, profesó sus votos temporales el 06 de julio del 2019. Desde que era niña le ha inquietado la poesía. Cuando era estudiante de primaria y secundaria se destacó siempre en la declamación de poemas de Rubén Darío. A su corta edad descubre que le gusta escribir poesía y desde entonces no ha parado de hacerlo y actualmente tiene un libro inédito de poesía titulado Locuras de mi Soledad.