Poemas del poeta nicaragüense Marvin Salvador Calero

1054

La afrodita del Louvre

En la venus de Sandro Botticelli
la diosa se avergüenza ante el ojo del espectador,
el viento de Céfiro quiere acariciar
su piel de perla y nácar.

La venus en el espejo

Diego Velázquez muestra
la perfección del cuerpo de la Venus en el espejo.

Admiro los pies rosados de la diosa
sus piernas y muslos perfectos
sus glúteos ovalados
los camanances en la parte baja de la espalda
y su suavidad.
Su cuello que invita dulcemente al beso
su cabello recogido
como si después de hacer el amor
necesitara refrescarse.

La tez de su rostro reflejado me dice
─Amor, sueño contigo.

La artemisa del rococó

En el Louvre se expone una pintura
de François Boucher,
de la bella Artemisa.

Muestra en su sensualidad
exquisitez y juventud.

El caballo de la guerra y el olivo de la paz

Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta.
Safo de Lesbos

Poseidón emerge omnipotente del mediterráneo
con el poder de transmutar las virtudes del agua
─Las bestias del abismo se estremecen—
en vano, los dioses orgiásticos del Olimpo
confirman en la otredad del génesis
su propia ruina.
Es un error, que el daguerrotipo de su vanidad
esté destinado a la (auto) destrucción.
Golpea con su tridente el suelo
y el caballo surge de la nada
poderoso como un rayo.
Su coz es la onomatopeya de la guerra.

Sobre su lomo,
el hombre asediará las civilizaciones
más distantes de la tierra,
comprende la responsabilidad
de llevar a cuestas
a los cuatro jinetes del apocalipsis,
mientras la sangre ocre
y pestilente del Armagedón
llega hasta sus crines.

Silente, la fragancia del jazmín
envuelve en éxtasis el corazón del hombre.
Tebano, desde su ceguera,
advierte el olor a sexo virginal
del pubis hierático de Palas Atenea.

Una plántula de olivo
nacida de la desnudez de la diosa,
se expresa como la antítesis del caballo
y la conquista.
Un viandante lleva un báculo
de laurel,
toma el portento
entre sus manos ásperas,
se sienta y espera durante tres años.
Saca de su talega varias laminillas de cálamo
y una pluma de oca,
escribe en griego antiguo la Teogonía
con la esperanza de ver los frutos.

Thanatos desde el umbral
de una calleja equidistante,
aguarda con sus keres
la muerte de Hesíodo.

Las bestias del abismo se estremecen

En el vórtice de la oscuridad
Escila y Caribdis acechan
las embarcaciones de los héroes,
los confines destinados a las bestias submarinas,
la cacofonía interminable del desasosiego.

Las Erinias van sobre los mástiles
avizorando el despeñadero
donde seres antropomórficos
corean a los marineros
canciones malditas y abigarradas.

No importan los vericuetos disímiles
por donde pretendan escapar,
todas las rutas exploradas
terminan en el naufragio.

En el relente hay un cementerio
de barcos confinados al olvido.

Jamás podrán volver
al puerto de aguas poco profundas,
seguramente, en el mismo muelle,
el tiempo creó grietas en el rostro
de una esposa que desdibuja el horizonte
en una sonrisa fingida a los sirgadores
de las pocas embarcaciones
que se mantienen a flote.

En las costas, el marabú caza pecezuelos,
mientras el aciago destino
pronuncia en la voz de Homero
una elegía interminable
en este estío de abril.

Quizá la esposa siente su cuerpo réprobo.
Ante el designio de los dioses
prefiere el suicidio hacia aguas profundas,
mientras las señoras del pueblo

preparan un discurso baladí
de perorata interminable.

Nadie es capaz
de comprender el trafago
en la entelequia de Hesíodo.
Preferimos callarnos
ante el interminable gesto de las cosas,
fisgonear sus escritos
sin comprender
la verdad sobre la desidia.

En el estuario
hay una embarcación
que rememora el viaje de Odiseo.

A destiempo, los sueños son pesados
y bordados con la filigrana de los tesoros
que se esconden dentro de las embarcaciones
tragadas por Caribdis.

En el poema,
seres amorfos irrumpen desde el cerebro.
No hay diferencia entre la oscuridad del mar
y las profundidades de la mente.

Poemas extraídos del: Pugna de los dioses en el bosque de las ninfas.

Síntesis biográfica del autor:

Marvin Salvador Calero Molina es escritor y poeta nicaragüense
  • Marvin Salvador Calero Molina (Juigalpa, Chontales, Nicaragua, 28 de diciembre de 1983). Es miembro del Clan Intelec¬tual de Chontales y del Co-lectivo de Turrialba Litera¬ria (Costa Rica). Pertene¬ció a la Nueva Generación Literaria de Chontales. Actualmente, es profesor de Filosofía, y de Lengua y Literatura de la Univer¬sidad Nacional Agraria «Jofiel Acuña Cruz», sede Juigalpa. Dirige los talleres de creación literaria del Movimiento de Poesía, Arte e Historia “Gregorio Aguilar Barea”, es miembro presidente de la junta directiva del Festival Latinoamericano de Poesía de Juigalpa. Su poesía y cuentos han sido publicados en antologías, revistas, periódicos y medios electrónicos en Rumania, España, Holanda, Costa Rica, México, Perú, Bolivia y Estados Unidos. Como es el caso de las antolo¬gías Voces del vino y Voces del café de la escritora dominicana-estadounidense María Palitachi, y la Antología Iberoamericana de Microcuento del periodista Homero Carvhalo Oliva. Ha publi¬cado los libros: Yo no conozco tu historia (2000), Elegía a Rubén Darío y Canto a la muerte (2016), Cuentos de Minería (2017), Cien maneras de cortar el horizonte (2019).
  • En 2001 ganó el Premio Nacional de Poesía del Centro de Educación para la Democracia (CED). En 2007 ganó el Premio Universitario de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) y también es acreedor del Premio Internacional de Narrativa de la revista El Parnaso Nuevo Mundo (Perú, 2016). Premio Estrella del sur a la trayectoria literaria (Uruguay). Finalista del premio internacional Rubén Darío 2018 con el libro “Pugna de los dioses en el bosque de las ninfas” Su libro Un detalle para Alfonso Cortés ganó la mención honor del Premio Nacional de Poesía Alfonso Cortés en los juegos florales de los poetas en órbita. Ha participado en festivales na¬cionales e internacionales de poesía, entre ellos: Festival del parque Chas Luis Luchi (Argentina), La Otra Fil (Guadalajara, México), I Summit voces de América Latina (Costa Rica), entre otros