Un grupo de policías en Argentina estaban viendo a varias aves volando y se dieron cuenta que había una paloma muy peculiar con un ratazo de tela en el lomo que parecía ser una mochila. Al percatarse que llevaba droga en su interior, dispararon y mataron al animal.

Esta paloma ya había tenido un seguimiento policial, con el que descubrieron que era una ave amaestrada que salía de una cárcel y tenía que hacer un máximo de diez viajes diarios transportando droga a diferentes sitios.

El inocente animal llevaba 44 pastillas (Rivotril, Clonazepam), 3,5 gramos de marihuana mezclada con pastillas, 4 gramos de marihuana compactada y, como detalle más tecnológico, un pendrive.

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El método no es para novedoso, incluso ya fue perfeccionado y se llegaron a detectar drones con cargamentos de drogas. Y no solamente para vulnerar los paredones de las prisiones, ya que también se da en bandas narco que mueven de esa manera la mercadería.

Tras varios allanamientos, en agosto de 2013, se dio con una banda de traficantes que realizaba todas sus operaciones con palomas mensajeras. Los detenidos fueron tres y, las palomas secuestradas, unas 15. Dos de ellas estaban entrenadas para realizar entre 10 y 15 viajes por día con la droga. En el techo de la propiedad allanada se descubrió un palomar.

De acuerdo a los registros del SPF , en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, el punto más crítico respecto a ese modus operandi es el actual Complejo Penitenciario Federal de la C.A.B.A. (ex cárcel de Devoto), debido a su ubicación y a su cercanía con el muro perimetral.

El abanico de modalidades es amplio y realmente curioso. Se detectaron pelotas de tenis lanzadas con raquetas desde el exterior del penal e incluso paquetes con piedras tipo boleadoras.