El fantasma de la crisis de gobernabilidad que sacude a Cartagena, al parecer si el alcalde Antonio Quinto Guerra Varela, no toma con carácter la dirección de la cartera distrital, se le va a salir de las manos, porque los reemplazos de algunos funcionarios que ha realizado para recuperar la credibilidad de la institución, sus jefes políticos están involucrados e investigados por actos propios de la corrupción. Yo creo en la seriedad, honestidad y conocimientos administrativos de Guerra Varela desde que estaba fungiendo como concejal, por eso aseguro, no va a permitir que la descomposición social que permea con algunos funcionarios que se atornillaron en la administración distrital, que han participado en hechos dolosos para favorecer a sus jefes políticos van a continuar.

Hoy a casi quince día de haber asumido la responsabilidad del destartalado distrito, me pregunto qué ha pasado con lo que encontró Quinto de la administración de Londoño; porque grande fue mi sorpresa, cuando por conducto del sindicato de trabajadores de la alcaldía, digno de darle credibilidad porque hacen parte de la administración; hicieron una denuncia pública para el conocimiento de los entes de control; como la Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, Personería y la opinión ciudadana en general, para que se investiguen los actos de corrupción y negligencia administrativa durante el encargo de Sergio Londoño Zurek, como alcalde de la ciudad.

Cartagena doctor Quinto Guerra, al elegirlo vieron en usted la esperanza de salvar a la ciudad y las ansias de ser rescatado de la más odiosa esclavitud de la podredumbre que se ha desarrollado en los últimos años, las 72.111 personas que votaron por usted, anhelan un cambio total, alejando de la administración a los funcionarios corruptos,  reclaman mayor celeridad de lo que encontró tomando como base la denuncia que realizó el sindicato y que los liberte de tanta putrefacción denunciada, anunciada y divulgada por ellos ya que en su campaña se comprometió a denunciar todo lo irregular que encontrara y a combatir la impunidad, máxime cuando el compromiso que se hiciera fue el de generar confianza ante el gobierno nacional con el fin de jalonar recursos para inversión social y a gobernar con absoluta independencia.

Nada más oportuno alcalde y con la situación que atraviesa la ciudad para seguir tocando este tema, porque es difícil establecer prioridades frente a tantos problemas que aquejan al Distrito, la inseguridad es ciertamente uno que exige atención de urgencia, por sus graves dimensiones y se puede apreciar con claridad tan solo con darle una mirada a las estadísticas y tasas de homicidios, donde se desprende un cuadro preocupante, los robos se presentan constantemente, raponazos, sicariato, enfrentamiento entre pandillas; los delincuentes atacan en moto o a pie periódicamente contra cualquier persona que camine desprevenidamente por las calles. El desequilibrio institucional de Cartagena en la última década le está pasando factura a la ciudad: hubo retrocesos en educación, seguridad y salud, entre otros frentes. Por eso estamos a la espera que Quinto, con las denuncias que estamos seguro desarrollara en la fiscalía contra los canallas que dieron cuenta durante los últimos años del descomunal e inesperado flagelo de la corrupción, personas implicadas en el rosario de putrefacción detectadas por el sindicato, que se convirtieron en los últimos días de la saliente administración en sus verdugos con el propósito de poner la casa en orden. En Hacienda, la Administración aun afronta un déficit de tesorería en ingresos corrientes de libre destinación; no adelantó obra importantes, anuló las aprobaciones dejadas por Manolo, plan maestro de drenajes pluviales, traslado mercado de Bazurto, etc., negó la construcción del centro administrativo de la Alcaldía Mayor,  ordenó el traslado de algunas dependencias al barrio de Manga, no había necesidad de mudar tantas dependencias que estaban funcionan en el antiguo edificio de las EPM, propiedad del distrito remodelado con este fin, de igual manera solicitan a Quinto y a los entes de control que investiguen los actos de corrupción y negligencia administrativa en las siguientes dependencias: Apoyo Logístico, Secretaria de Participación Ciudadana, Secretaria del Interior, Bomberos, cárcel, Comisarias, Inspecciones, Casas de Justicia, Oficina de Gestión de Riesgo, DATT, Secretaria de Educación, EDURBE, Alcaldías Menores y DADIS.

¡Por favor alcalde! Diga que encontró.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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