El fotógrafo belga de fauna salvaje Yves Adams estaba en medio de una expedición de dos meses en el Atlántico Sur cuando se encontró con algo que nunca había visto antes: un pingüino de color amarillo entre una colonia de 120.000 pingüinos rey.

Adams compartió su encuentro con el pingüino amarillo en Instagram el jueves pasado, cosechando miles de likes. “Ganar la lotería de la naturaleza al ver el pingüino rey más bonito y poder hacer fotos”, escribió Adams.

La rara ave fue vista mientras Adams y su equipo descargaban el equipo de seguridad y la comida en Salisbury Plain, una isla de Georgia del Sur. Lo que le ocurrió después fue un golpe de suerte.

“Mientras desempacábamos nuestros botes de goma apenas después de desembarcar en una playa remota de la isla de Georgia del Sur, este pingüino rey leucístico se acercó directamente a nuestra dirección en medio de un caos lleno de elefantes marinos y focas peleteras antárticas, y miles de otros pingüinos rey”, escribió Adams.

“Nunca había oído hablar de un pingüino amarillo. Había 120 mil pájaros en esa playa y este era el único amarillo allí. Todos parecían normales, excepto este. Fue una experiencia increíblemente única”, contó el fotógrafo belga de 43 años.

El fotógrafo tuvo la suerte de que el pingüino de colores brillantes aterrizara en la playa cerca de su equipo, haciéndose lo suficientemente visible para una foto sin obstáculos en medio de una mezcla caótica de pingüinos y focas. “Normalmente es casi imposible moverse en esta playa debido a todos ellos. Si hubiera estado a 50 metros de distancia, no habría podido observar este espectáculo”, explicó.

Las fotografías de Adams muestran al ave de color amarillo nadando sobre su estómago y contoneándose en la orilla junto a sus compañeros en blanco y negro.

El extraño color se debe a una condición de pigmentación llamada leucismo. Al igual que en el caso de los pingüinos albinos, se trata de un defecto de nacimiento causado por la falta de pigmento en la piel y los ojos, lo que da lugar a un color amarillo.

“Medios de todo el mundo se hicieron eco de estas fotos, y el teléfono no ha dejado de sonar desde entonces… parece que necesitamos desesperadamente noticias amarillas”, escribió con humor. Y agregó emocionado: “Ciertamente valió la pena, incluso antes de que viéramos a este pingüino amarillo. Fue impresionante ver a miles de estas aves en una roca en medio de este enorme y salvaje océano”.

Aunque Adams fotografió al ave en diciembre de 2019, tardó más de un año en publicar las fotos debido a las exigencias de su exposición. El belga realizó la gira con la firma estadounidense Quark Expeditions, una empresa de viajes de expedición al Polo Sur, en diciembre de 2019.