La naturaleza presenta una gran variedad de colores, el suelo contiene minerales y otros tipos de materia orgánica.

Las rocas están hechas de minerales, y el viento y el tiempo las rompen creando así en el suelo depósitos ricos en minerales.

Los minerales determinan el color del suelo, los compuestos de hierro, por ejemplo, lo enrojecen mientras que el humus le da al suelo su color marrón oscuro, el humus procede de restos de plantas y animales, por eso, el suelo marrón oscuro es especialmente fértil.

Estos restos son utilizados por legiones de microbios para alimentarse, en un proceso en el que descomponen gran parte del carbono orgánico acumulado en las plantas en otras moléculas, pero dado que este proceso no es eficaz al 100% siempre van quedando pequeños restos de carbono en el suelo, restos que se van acumulando con el tiempo y que son los que dan su color marrón a la tierra que pisamos, pues el carbono absorbe la mayoría de los colores del espectro, reflejando únicamente luz marrón.

En aquellas zonas en las que hay menos vegetación o en los que esta no existe, como en los desiertos, el color predominante es el de los minerales que componen el suelo; donde sí hay vegetación basta con excavar un poco para sacar a la luz el color de los minerales allí presentes.