El miedo a las arañas afecta a muchas más personas de las que quieren aceptarlo, sin importar el género. Algunas fuentes aseguraron que sufren de aracnofobia un 32% de las mujeres y un 18% de los hombres.

Un estudio publicado en la prestigiosa Evolution and Human Behavior resaltó que el temor está latente desde los antepasados, cuando una picadura de una araña venenosa significaba una muerte segura, y que esto generó que las personas tengan una capacidad especial para detectarlas.

Otro trabajo, de la Universidad de Plymouth, aseguró que, en realidad, las personas reaccionan de forma negativa a las formas angulares –como las patas– y de manera positiva a las curvas. Además, explicó que “se suele asociar los colores oscuros a cosas negativas”.

Más allá de las causas, otro estudio identificó que uno de los grandes problemas no son las arañas en sí, sino en la forma en que se perciben.

Pero,¿todos las perciben de la misma manera?

El trabajo, realizado por la israelí Universidad Ben-Gurión del Néguev, buscó investigar la manera en que las personas perciben a los arácnidos. Para esto, los científicos dieron a 80 estudiantes mujeres un cuestionario para evaluar sus niveles de aracnofobia.

Luego, tomaron solo el 20% superior e inferior –las que más y las que menos– de los encuestadas. En total, 12 estudiantes aseguraron sentirse aterrorizadas ante la presencia de una araña, mientras que 13 dijeron que no les generan ninguna impresión.

Durante la prueba, las 25 estudiantes observaron imágenes de aves, mariposas y arañas en un monitor, disponiendo en pantalla de una escala para estimar el tamaño. Además, se les pidió que indiquen si la imagen les parecía agradable o desagradable.

En general, todas las mujeres dijeron que las imágenes de las arañas le desagradaban, pero sólo las del grupo con mayor temor sobreestimaron el tamaño en comparación, por ejemplo, con las mariposas.

“Se encontró que aunque los individuos con alta y baja aracnofobia expresaron su desagrado por las arañas, aunque las participantes altamente temerosas las vieron en un tamaño muy superior al que realmente tenían”, explicó Tali Leibovich, investigador en el Departamento de Cerebro y Ciencias Cognitivas en la Universidad Ben-Gurión.

Para chequear si esta reacción sucede con otros insectos, los investigadores llevaron el trabajo a otro nivel: les pidieron a 64 estudiantes mujeres que realizaran la misma prueba, pero con imágenes de avispas, escarabajos y mariposas.

El grupo con un alto temor a las arañas identificaron a las avispas como las más desagradables, pero no las vieron de mayor tamaño, como sucedió con los arácnidos.

“Estos resultados pueden sugerir que porque un insecto sea desagradable no significa que sólo por eso las personas sobreestimen su tamaño. Lo que sí demuestra es que las emociones influyen en cómo la gente percibe el tamaño de las arañas”, finalizó Leibovich.