A nivel global, cerca del 80% de personas con discapacidad están en edad productiva y solo el 20% tienen trabajo, mientras que en los países en vía de desarrollo, la tasa de desempleo supera el 85%, esto de acuerdo con la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas. Ante estos indicadores, las organizaciones, la academia, ONGs y el Estado están uniendo esfuerzos para aportar en la disminución de la pobreza y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La discapacidad es universal y todos estamos expuestos a vivirla directamente o a través de un familiar, de hecho, Naciones Unidas reconoce como discapacidad “el resultado de la interacción entre la deficiencia de una persona y los obstáculos tales como barreras físicas y actitudes imperantes que impiden su participación en la sociedad”. Entre estas se incluyen las deficiencias físicas, mentales, intelectuales y sensoriales como ceguera, sordera, deterioro de la movilidad y deficiencias en el desarrollo.

Algunas personas tienen más de una forma de incapacidad y muchas podrían llegar a tener alguna discapacidad en algún momento de su vida debido a lesiones físicas, enfermedades o envejecimiento.

¿Por qué contratar personas en condición de discapacidad?

Mayor retención. Los indicadores de deserción y ausentismo bajan, lo que representa menos costos de capacitación.

Diversidad y cultura organizacional. Los colaboradores con discapacidad traen perspectivas y experiencias únicas al lugar de trabajo.

Innovación. La transformación del lugar de trabajo es inminente lo que aporta a la mejora de los productos y servicios de la compañía.

Retorno de la inversión. Las empresas pueden convertir los problemas sociales en oportunidades de negocios.

Aumentar los ingresos y acceder a nuevos mercados. Emplear colaboradores con discapacidad aumenta el entendimiento y habilidad de servir a sus clientes con limitaciones.

Para lograrlo, compañías como Unilever entendieron que la inclusión debía convertirse en un objetivo general de la organización y debía ser perseguida con autenticidad, por lo que tienen como objetivo, para 2025 convertirse en el empleador #1 para personas con discapacidad, convirtiéndose en el 5% de la fuerza laboral.

Para alcanzar esta meta, la organización está ajustando sus herramientas de IT y la estructura física de las oficinas para mejorar la accesibilidad, pues la discapacidad se vuelve más fuerte cuando las personas se enfrentan a obstáculos y barreras. Se ha realizado además trabajo colaborativo con expertos y organizaciones no gubernamentales para los procesos de reclutamiento, retención y adaptación de las políticas de la compañía. Mientras que con los colaboradores, se hicieron campañas de sensibilización en todos los niveles gerenciales.

En Colombia, actualmente la compañía tiene a manera de plan piloto y como ejemplo regional, 6 colaboradores con discapacidades físicas y cognitivas; uno de ellos trabaja en el área de Bienestar, donde cumple funciones específicas con indicadores de resultados y cumplimiento de acuerdo con los niveles de exigencia propios de la organización.

“El rol de empresas como Unilever es entender cómo es vivir y trabajar con una discapacidad y apoyar a las personas para alcanzar su máximo potencial. Por eso, estamos transformando nuestra forma de reclutamiento, hacemos accesibles nuestros edificios y tecnología, y constantemente abogamos por la inclusión”, afirmó Hugo Salcedo, vicepresidente de Recursos Humanos para Unilever en la región Andina.