¿Por qué los asesinos de París y Bruselas se fiaron de una cocainómana?

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Hasna AitboulahcenLa célula que cometió las matanzas de París (130 muertos en noviembre de 2015) y Bruselas (32 muertos en marzo de este año) estaba compuesta por menos de veinte personas. Todos hombres. Las revelaciones que están surgiendo de las operaciones llevadas a cabo en los dos países europeos han puesto de relieve que ninguna mujer formaba parte de los grupos que cometieron ambas masacres, en cumplimiento de las normas del yihadismo medieval que quiere imponer el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Sin embargo, en el amplio listado de implicados en los dos atentados sí aparece una chica. Hasna Aitboulahcen, una parisina de 26 años que falleció en el asalto al piso de la capital gala en el que se refugiaron los terroristas; entre ellos, Abdelhamid Abaaoud, cerebro de los atentados.

Las últimas pesquisas sobre Hasna apuntalan aún más la imagen de joven problemática y politoxicómana que ha cruzado todos los límites y que termina encerrada en un piso con terroristas suicidas y rodeada por tiradores de élite de la Policía. Los enigmas rodean a su figura. ¿Por qué los terroristas se fiaron de alguien tan conflictivo? ¿Por qué aceptaron la presencia de una mujer? ¿Por qué sus últimas palabras, gritadas a la Policía, fueron “él no es mi novio”?

Confidencias en la borrachera

Algunas de las dudas respecto a esta joven las ha comenzado a resolver otra mujer aún más misteriosa que Hasna. Esta enigmática figura fue quien avisó a la Policía francesa de que su amiga había entrado en contacto con los autores de los atentados de la discoteca Bataclán y otros locales próximos de París, y ofreció la información que permitió llegar al piso donde se ocultaban los yihadistas. La mujer, según se ha desvelado esta semana, ronda los 40 años, y, en algunos momentos, ha actuado como la amiga de confianza de Hasna. Fue casi la madre sustituta de una chica de 25 años procedente de un hogar desestructurado que creció en el suburbio parisino de Clichy-la-Garenn. En ese barrio se hizo famosa por su afición a las fiestas y las drogas. Su amiga fue testigo de su degradación y ahora está acogida al estatus de testigo protegido, ya que teme las represalias del Estado Islámico. Ella salvó vidas.

Abdelhamid Abaaoud, cerebro de los atentados de París

Los atentados de Bataclán tuvieron lugar en 13 de noviembre. El 18, la Policía asaltó el piso de Saint Dennis en el que se refugiaba la célula que había llevado a cabo la matanza. En principio planeaban más atentados, no sólo contra la Eurocopa que comenzará en junio sino también, mucho más inminentes, contra el barrio financiero de París. Estos ataques no tuvieron lugar porque la amiga de Hasna se enteró de los planes y no dudó en avisar a la Policía. Pero tuvo conocimiento de ellos de la forma más extraña. Unos días después de los ataques, cuando la Policía había tomado las calles de París, su amiga Hasna le pidió que le acompañase a una cita. Allí vio que se reunía con su primo Abdelhamid Abaaoud, para entonces ya el hombre más buscado de Francia. Al parecer, Abaaoud le dio 5.000 euros a su familiar y le pidió que le comprase ropa elegante con la que pasar desapercibido en la zona rica de París, en la que quería llevar a cabo su próximo ataque.

Muerte por asfixia

La testigo protegido se enteró de todo esto gracias a que Hasna, tras la reunión, se emborrachó y perdió la lucidez, algo que hacía habitualmente. Se lo contó todo con pelos y señales. Ella no dudó en revelárselo la Policía gala, que cuando escuchó su testimonio comenzó a rastrear el teléfono móvil de Hasna y así llegó hasta el piso de Saint Dennis. Allí se produjo el tiroteo entre yihadistas y policías, en el que fallecieron la propia Hasna, su primo Abaaoud y Chakib Akrouh. Este último hizo estallar su cinturón de explosivos y provocó la muerte de los otros dos. Según la autopsia, la joven falleció asfixiada por el humo.

Los dos terroristas muertos comparten la misma biografía. Nacidos en el barrio belga de Molenbeek, se radicalizaron por internet tras una adolescencia de fracasos personales y viajaron a Siria para apoyar al Estado Islámico. De allí regresaron a Bélgica para utilizar este país como cuartel general desde el que planear atentados. Pero la principal diferencia entre los dos es Hasna. Según la testigo protegido, la joven le había dicho: «Estoy destinada a casarme con él», en referencia a su primo. En las imágenes grabadas del tiroteo en Saint Dennis se escucha cómo la Policía le grita, desde uno de los pisos de enfrente, e intenta entablar una conversación con ella. Le preguntan: «¿Dónde está tu novio?». «Él no es mi novio», replica ella. En ese momento, quien se acerca a la ventana de la casa no es su enamorado Abaaoud, sino Akrouh, quien se quita la vida al hacer estallar su cinturón de explosivos.

Fue una amiga de Hasna Aitboulahcen la que permitió a la policía gala llegar a los terroristas de París. Ahora vive oculta por temor a represalias

El relato de la testigo protegida ofrece la imagen de una joven de 26 años, «que desaparecía durante días por sus problemas con el alcohol y la cocaína» y con una extraña relación sentimental con su primo. Cuando él se marchó a Siria para unirse al Estado Islámico, ella se mantuvo en contacto con él por medio de ‘WhatssApp’. Sus amigos describen entonces el cambio que se produjo en la joven. De vestir con ropas provocativas comenzó a llevar el niqab. Empezó a elogiar las actitudes violentas de los yihadistas. Y fantaseó con irse también a Siria. Pero fue Siria la que viajó hasta ella.

Estado en el que quedó la vivienda del barrio parisino de Sain Dennis en la que se ocultaban los terroristas.EL CORREO

Según se ha sabido tras los atentados de Bruselas, el yihadista Mohamed Belkaid entró en contacto con ella para hacerle llegar 750 euros mediante la agencia ‘Western Union’. Este envío tuvo lugar en septiembre del año pasado, dos meses antes de los atentados de París. Belkaid formaba parte de la célula de Molenbeek, lo que revela que, en esas fechas, la chica ya estaba siendo utilizada por su primo para preparar los atentados de París. La relación familiar pudo con los recelos que todos los terroristas de la historia sienten a la hora de contar entre sus colaboradores con personas que tengan adicciones o sean desequilibradas, ya que son más vulnerables a las infiltraciones policiales o a los errores a la hora de atentar. Como sucedió con Hasna. En su etapa de radicalización, por ejemplo, se le veía borracha en las calles sin quitarse el pañuelo islámico, convirtiéndose así en un símbolo de la incongruencia. Otro de sus excesos alcohólicos acabó con la célula terrorista.

Fascinadas por la violencia

Quizá sin esa relación especial entre el cerebro de los atentados y su prima, que soñaba con casarse con él, Hasna jamás habría entrado en contacto con los suicidas del Estado Islámico. Los yihadistas, en diversos documentos doctrinales, ya han establecido que el papel de la mujeres es convertirse en madres de futuros terroristas y cuidar de sus esposos, asegurándose de que están preparados para la yihad. La revista ‘Dabiq’ -editada por el ISIS- tiene una sección especial para mujeres en las que se les explica que su labor es cuidar del hogar y de sus maridos. En el texto se les pide que se olviden de fantasear con la inmolación. Según algunos analistas, estos documentos se han escrito ante la llegada a Siria de europeas fascinadas con la violencia y que desean emular a los hombres. Sin embargo, los líderes del Estado Islámico solo quieren que la mujer se convierta en una madre de hijos que permita repoblar las zonas desérticas y devastadas por la guerra en las que pretenden implantar su califato. Tan sólo se autorizan los atentados suicidas de mujeres en aquellos casos en los que la mujer ha quedado viuda y no cuentan con quien les proteja. Hasna, de 25 años, ni siquiera llegó a quedarse viuda. Murió junto al hombre con el que quería casarse pero que la utilizó para llevar la muerte a Europa.

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