Paradójicamente entre más se tiene, más fácil es la vida, pero más infeliz es la gente.
Es la paradoja más incoherente y común de los tiempos modernos.

Indudablemente el sufrimiento, los problemas, y las carencias inducen a muchas personas a buscar ayuda. Cuando hay dificultades, desastres naturales, atentados, etc. surge una imperiosa necesidad de apoyo y solidaridad, de tal forma que se genera un sentimiento de empatía que brinda ánimo y aliento. La necesidad sinergiza e invita a buscar la Fe y hace que las personas sean más sensibles y agradecidas.

Por el contrario, cuando las personas tienen abundancia, comodidades, mejores servicios y tranquilidad, les sobra el tiempo y les es más fácil la vida- por tener todo a su alcance- entonces inexplicablemente tienden a pensar que merecen más, insisten que todo lo que tienen no es suficiente, y en lugar de agradecer y compartir, se transforman en seres envidiosos e insaciables.

Por más absurdo que suene, el tener abundancia, crea un reto mucho mayor para poder ser feliz, que el hecho de vivir con problemas. Una persona feliz tiene una sonrisa en la cara, es agradecida y sabe ser generosa. La felicidad trae gozo y es compartida. La persona verdaderamente feliz comparte sus éxitos, celebra sus logros y ayuda a las personas que necesitan.

La realidad es que sólo cuando uno aprende a compartir, se da cuenta de lo afortunado que es, por lo que queda claro que la fuente más grande de felicidad se inicia con la gratitud, el compartir y poder pensar en uno mismo. La paradoja se aclara cuando uno reconoce lo fácil que es pedir ayuda y ser humilde cuando se sufre, es difícil ser modesto, sensible y dadivoso cuando uno está feliz y siente que él mismo es la fuente de su riqueza.

Para ser feliz es importante:

  • La Gratitud: Agradecimiento sincero por todo lo que se tiene.
  • Satisfacción: Apreciar y reconocer que lo que se tiene es suficiente.
  • Generosidad: Aprender a compartir de corazón y con abundancia.
  • Actitud positiva: Enfocar la atención en las cosas buenas y constructivas.
  • Elección: Decisión personal para querer ser feliz.

La felicidad no se mide por la cantidad de las posiciones ni por el dinero que uno tiene o como lo gasta. La felicidad se siente cuando se comparte y agradece con las personas que amamos.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta