Ahí está: esa terrible punzada de dolor en tus hombros o cuello que parece no irse con nada, sin importar lo que hagas. Casi todas las personas lo han experimentado en algún punto de su vida. Puede ser una consecuencia del estrés, de dormir en una mala posición o un ejercicio mal realizado. ¿Pero que es un nudo muscular en realidad?

Éstas pequeñas e irritantes ‘bolas’ son causadas por dolor crónico miofascial, que se siente en “puntos desencadenantes” especialmente sensibles en el cuerpo. Cuando este tipo de dolor no se va, el músculo se puede hinchar y endurecer formando un bulto (o ‘nudo’). Aunque no hay un consenso especifico de porque se forman los nudos, sabemos que tienden a aparecer después de que un músculo es herido o tensado mediante movimiento repetitivos.

También suelen ocurrir en los hombros, espalda o cuello. Una teoría actual de los nudos es que las fibras que componen el tejido muscular se contraen en respuesta a un exceso de calcio en el área. Ésta inflamación causa una inflamación focalizada, molestias, debilidad y (por supuesto) dolor al tocar las áreas de activación afectadas. Así que, aunque las fibras no están entrelazadas como en un nudo real, ciertamente lo parece. Aunque puede ser difícil de diagnosticar, estos nudos son visibles por medio de ultrasonido.

Es por ellos, que los masajes terapéuticos pueden ayudar a aliviar el dolor, ya que estiran y relajan las fibras musculares contraídas, al mismo tiempo que inducen una respuesta antiinflamatoria. Pero si tus nudos no están desapareciendo, existen otras opciones que tu médico te puede recomendar. Por ejemplo, inyecciones contra el dolor que son aplicadas directamente en el punto de dolor – en ocasiones contienen corticoesteroides o incluso Botox.

No obstante, éstas pueden tener efectos secundarios y a menudo son combinadas con terapia física. Ahora, si prefieres la medicina alternativa también puedes recurrir a la acupuntura.

Aunque no hay una relación causal clara entres el estrés y los nudos musculares, comúnmente ocurren en personas que padecen problemas crónicos – como depresión, trastornos de sueño y fatiga – que ha menudo están ligados con ansiedad.

Un estudio sugirió que las personas que padecen más estrés en sus vidas pueden estar apretando sus músculos repetidamente durante el día, provocando que estos puntos endurecidos se formen. Además también puede haber una predisposición a desarrollar traumas en puntos desencadenantes debido a una deficiencia vitamínica o mala postura prolongada.