Los precios del petróleo caían el lunes, presionados por el incremento de la producción rusa y la mayor actividad de perforación en Estados Unidos en más de tres años, pero hallaban cierto respaldo por preocupaciones sobre la producción futura en Irán y Venezuela.

Analistas prevén que un mayor bombeo en Estados Unidos contrarreste los límites en el suministro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que han estado vigentes por 18 meses y que han impulsado los precios en forma significativa durante el último año.

A las 1219 GMT, el crudo referencial Brent perdía 63 centavos, a 75,82 dólares por barril, mientras que el crudo liviano en Estados Unidos caía 65 centavos, a 65,08 dólares por barril.

El número de nuevas plataformas de perforación en Estados Unidos subió en una unidad la semana pasada, a 862, su nivel más alto desde marzo de 2015, mostraron datos de la empresa de servicios energéticos Baker Hughes.

Eso sugiere que la producción de crudo en Estados Unidos, ya en un máximo histórico de 10,8 millones de barriles por día (bpd), subirá aún más.

La agencia rusa de noticias Interfax dijo el sábado que la producción de petróleo de Rusia subió a 11,1 millones de bpd a comienzos de junio, un incremento desde poco menos de 11 millones de bpd durante la mayor parte de mayo y sobre su meta de bombeo de menos de 11 millones de bpd.

Sin embargo, a los mercados les preocupa la caída en el suministro desde Venezuela y una posible reducción de las exportaciones desde Irán.

La producción venezolana está cayendo debido a sanciones, una crisis económica y mal manejo a nivel local, mientras que Irán enfrenta sanciones estadounidenses por su programa nuclear que probablemente reducirán las exportaciones en los próximos meses.

La OPEP y productores fuera del cártel, incluyendo a Rusia, comenzaron a limitar la producción en 2017 para tratar de poner fin a un exceso global de suministro y respaldar los precios, y se reunirán en Viena el 22 y 23 de junio para decidir sobre niveles de producción.