Así como en los tiempos previos a la Batalla de Boyacá, y en medio del combate que se libraba en el Pantano de Vargas dijo el Libertador Bolívar al venezolano Rondón “Coronel, salve usted la patria”; así mismo invocamos hoy la autoridad del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, para pedirle: “Presidente, salve usted el Acuerdo”.

Álvaro Morales
Álvaro Morales

Lo que ha ocurrido en Colombia post-plebiscito del 2 de octubre en medio de las nuevas conversaciones modificatorias al Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, así como la discusión sobre el mecanismo de refrendación, no es más que el resurgimiento y el recuerdo de una de las tantas épocas de pugnacidad política en nuestra patria conocida como “La Patria Boba”, ocurrida entre 1810 y 1816, y en la que Federalistas y Centralistas por estar discutiendo sobre la forma de gobierno llevaron al país al debilitamiento ante el enemigo español permitiéndole su regreso con el mal llamado pacificador Pablo Morillo.

Lo que en Colombia pasó este dos de octubre es muy similar a lo que pasó en Estados Unidos el ocho de noviembre. En ambos casos, considerándose anticipadamente como perdedores tanto los apoyadores del No, como el republicano candidato Trump, anunciaron desesperadamente que si eran derrotados procurarían invalidar los resultados. No fue así. El resultado les fue favorable a ambos; entones nada reclamaron. Ambos validaron los resultados.

La pírrica, sorpresiva e inexplicable victoria del NO por un escaso 0,8 % sobre el SI, ha llevado a que los que se “montaron en el bus de la victoria”, creyéndose los dueños del NO pretendan a toda costa procurar la derrota del Acuerdo y seguir en un Estado guerrerista, el que a ellos les produce grandes beneficios.

El Presidente que demostrando templanza y sensatez se abrió al dialogo y a la conciliación, tendrá de aquí en adelante que emplearse a fondo si es que quiere que en el Congreso se logre no sólo aprobar lo pactado con FARC sino implementar el Nuevo Acuerdo.

Finalmente, cierto es que a los espíritus pendencieros ningún Acuerdo les sirve, ni les servirá; y que por las mismas razones, el ex presidente Uribe, y sus acólitos, Óscar Iván Zuluaga, Carlos Holmes, Iván Duque el ex procurador Ordóñez, José Obdulio, Alfredo Rangel y sus pastores politiqueros, entre muchos, siempre estarán inconformes con lo pactado en La Habana tanto en la primera como en la segunda ronda de conversaciones. Ningún bus les sirve. Ahora dicen no estar de acuerdo con el mecanismo para refrendar el Nuevo Acuerdo a través del Congreso. Es la característica de los espíritus inferiores. De los espíritus guerreristas. De personas con grandes raíces de amargura y corazones de piedra.

Por todo lo anterior, por el bien de la Patria, “Señor Presidente Santos, Salve usted el Acuerdo”. No más concesiones.


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