Primero, las personas. Cuidar como nos gustaría ser cuidados

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El documento Primero, las personas: cuidar como nos gustaría ser cuidados surge como fruto de un foro de reflexión que ha tenido lugar en distintas ciudades españolas donde se ha debatido sobre las necesidades de las personas mayores y el mejor modelo de atención y de cuidados. Se ha recogido la opinión de ciudadanos, profesionales y expertos.

Muchas veces desde la buena intención cometemos el error de cuidar sin preguntar, pero esto es un error. ¿Cómo nos gustaría ser cuidados?

“Cuanto mejor conoces a las personas que cuidas, mejor les atendemos”, sostiene el Profesor Francesc Torralba. “Sólo desde ese respeto, desde una relación entre iguales como objetos de derecho, a pesar de la dependencia, podemos construir una comunidad más humana. No como en las ciudades sin corazón, donde no nos enteramos de la muerte de los vecinos ancianos.”

Los conceptos de cuidado que obtienen unas mayores puntuaciones son: “Cuidar es ayudar a otra persona en el momento y lugar que lo necesite” y “Cuidar es ayudar a otra persona para que sea autónoma, e independiente”.

Según las opiniones de la muestra, la responsabilidad del cuidado debe recaer principalmente en las familias y los servicios públicos y privados. Y de manera menos intensa en la sociedad civil (personas voluntarias, amigos y vecinos). Los resultados muestran una realidad compleja en la que los agentes responsables de los cuidados se entrelazan en forma de tejido o red de atención, donde las competencias y funciones son compartidas a través de la corresponsabilidad.

En las preferencias sobre el cuidado recibido o por recibir, destaca el papel protagonista de la familia como principal agente deseado en la prestación de los diferentes tipos de cuidado.

También tiene mucha presencia el cuidado formal a través de servicios en el cuidado personal y las tareas domésticas. Para las personas de menos edad, el grupo de vecinos y amigos tiene una mayor relevancia, sobre todo en el ámbito del apoyo afectivo y en la ayuda para trámites y gestiones. Entre las preferencias sobre el lugar en el que le gustaría vivir en el caso de necesitar ayuda destaca el propio hogar en el que reside actualmente y las residencias de personas mayores.  Compartir la vivienda con personas de su círculo de amigos y amigas, aunque sigue siendo una opción aparentemente residual en la encuesta, parece vislumbrarse como una posibilidad positivamente valorada por las nuevas generaciones.

La mayoría de personas que presta cuidados a algún familiar le apoya emocionalmente y le ayuda en la realización de trámites y gestiones. La gran mayoría de personas que cuidan a algún familiar lo hace en casi todos los tipos de tareas del cuidado. El cuidado a personas del círculo cercano extrafamiliar es menos intenso, pero también muy importante. Cuando la persona que recibe los cuidados es un familiar, en casi la mitad de los casos se trata del padre o de la madre de la persona.

El cuidado genera más beneficios que problemas. Los mayores beneficios se encuentran en el aspecto emocional, y los problemas en el ámbito del tiempo libre. Para la mayoría de las personas cuidadoras el cuidado les aporta sentimientos positivos, y, en el lado contrario, para la mitad de estas personas supone un sacrificio en el tiempo de ocio.

La estimación del cuidado futuro es coherente con la intensidad de cuidado percibido actual. En las generaciones más jóvenes, el cuidado desde la comunidad se plantea como una de las soluciones de cuidado informal tras el declive que parece preverse del apoyo familiar. La atención comunitaria a través del cuidado mutuo entre amigos y vecinos se ha comenzado a desarrollar en la época de crisis actual donde han sido necesarias desplegarse redes de reciprocidad y proximidad para solventar carencias del sistema.

En relación con las percepciones sobre el buen cuidado, destaca la necesidad de disponer de tiempo y de apoyos y servicios profesionales para cuidar bien. Y respecto a lo que es más importante en el cuidado, se señalan las afirmaciones que ponen en relieve el conocimiento y la comunicación entre los diferentes agentes en una relación de cuidados. Saber qué es lo que las personas necesitan y comunicar esas necesidades de manera adecuada son aspectos clave para dispensar de forma adecuada los cuidados y fomentar una buena relación entre las personas involucradas.

Envejecimiento en Red

 

 

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)


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