Hay momentos en la vida en los que pasamos circunstancias inexplicables que no son nada fáciles de entender, superar y que, en ocasiones, nos hacen perdernos entre la tiniebla de la existencia. Por muy complejo que sea “el aquí y el ahora”, no tenemos razones para rendirnos, debemos poner en acción nuestras habilidades e iniciar el recorrido por un mundo, al cual nosotros le daremos el tinte que deseamos sin importar lo que diga o piense el entorno. Además, por naturaleza todos vivimos etapas en las cuales la presencia de la añoranza es leal compañía; en las distintas manifestaciones artísticas que existen son pocos los artistas que logran con éxito plasmar nuestros sentimientos, aquellas emociones que pueden ser alegres o tristes y, probablemente, los escritores y poetas sean los autores que repetidas veces describen con fidelidad esas emociones que vivimos en el presente.

Nuestra presencia sobre la faz de la tierra es un tesoro invaluable que en cada segundo debemos atesorar genuinamente con todo el esmero de la creación universal; vivir en este mundo, más que un privilegio, es ya un honor. En el trascurso de la vida vamos sobrellevando y compartiendo pormenores de diversas tonalidades, los cuales llegan a nuestra vida por diferentes razones, pero la principal de todas es por nuestras propias decisiones y quedar en el confort es una decisión, salir a perseguir tus sueños es una decisión, todo en este mundo depende de una decisión, por eso cada vez que pongamos en marcha una idea debe ser muy bien analizada antes de dar el siguiente paso.

En estos días ha llegado a mis manos un poemario que me ha cautivado desde su primer verso hasta su última línea, su título es “Árboles de Tierra”, de la escritora, poeta y emprendedora Albert Hernández. En este libro los temas más relevantes que aborda la autora con gran libertad y sensibilidad son: la nostalgia, la vida, lo existencial, la muerte, la Tierra, el amor, lo social, el silencio, el olvido, el tiempo y el recuerdo. Ella describe lo que quizás muchos en este preciso instante están viviendo, han vivido o vivirán. Esos momentos bajo la sombra o el brillo de los temas anteriormente mencionados. Realmente, leer estos versos nos ayudará a ser más sensibles y a comprender que la vida no es solo de sonrisas, fiestas y flores, también hay días en los cuales la oscuridad llega a visitarnos y tenemos que ser fuertes y valientes para continuar hacia adelante.

Cuando estamos enamorados de una persona que nos corresponde, sin duda alguna nos encontramos con los días más felices de nuestro destino. Nada se puede comparar con los preciosos e inolvidables segundos de felicidad que compartimos con el ser amado. La magia especial de la vida no es lo que llega o se va, es lo que se vive intensamente en el presente especialmente cuando hablamos de sentimientos. Aquellos besos que se dieron o se recibieron son memorables de una u otra manera y, en ciertos momentos, los traemos a la memoria:

Envolvía en fanático anhelo mis sueños
mientras hojeaba los besos en mi recuerdo.
Solo en mi recuerdo
resbalaban íntimos de nuevo a mi boca.
Y temblaban mis miedos en plena penumbra del
pensamiento.
Tengo tu beso congelado en la boca
un recuerdo plantado como un páramo en mis
insomnios.

A veces nos encontramos con personas que tienen una maravillosa elocuencia al hablar y escucharlos es de verdadera inspiración, la habilidad para expresar con palabras lo que piensan es envidiable. Y estoy seguro que muchos de nosotros hemos conocidos tales personas quienes, en su mayoría, lo que dicen son palabras hermosas pero de contenido falso. En los siguientes versos con gran énfasis la poeta habla sobre este tema que cada día más se expande, especialmente en el mundo cibernético:

…Yo no persigo mentiras esqueléticas,
yo persigo un silencio lleno de huecos
donde pueda meter el alma a descansar.
Yo no persigo palabras vanas,
persigo la palabra primitiva la que se conjuga en la
forma movible mojada y palpable…

Árboles de Tierra, es el libro que nos enseña a no filtrar lo que sentimos o vivimos cotidianamente. Su principal mensaje es que por lo muy lánguido que sea el ahora, siempre debemos tener en alto la fe y la esperanza, su contenido nos ayudará a ser más humanistas. Al final, este libro ha sido escrito para todo público, así que el goce de cada verso está asegurado, porque la autora lo que plasma en estos poemas son esos melancólicos sentimientos que casi siempre no tenemos el vigor suficiente para gritarle al mundo en voz alta, sobre todo cuando solo estamos viviendo el presente. Están todas y todos cordialmente invitados a disfrutar del contenido de estas páginas que, a continuación, se harán para ti un obsequio de grata meditación.

Sobre el autor del prólogo:

  • Carlos Javier Jarquín (Rancho Grande, Matagalpa, Nicaragua 26 de junio de 1990) es escritor, poeta, periodista, columnista, gestor y promotor cultural internacional, radicado en Costa Rica. Escribe sobre diversos temas con mayor énfasis en lo cultural y literario; cultiva distintos géneros y subgéneros literarios y no literarios, tales como poesía, crónicas, artículos de opiniones, prólogos, reseñas y entrevistas. Sus artículos se publican en diversos periódicos y revistas del mundo tanto de forma digital como impresa, poemas suyos han sido traducidos al italiano y rumano. Parte de su trabajo literario ha sido publicado en numerosas antologías internacionales, además de haber tenido difusión en la radio FM y online de distintos países. Jarquín, es coordinador general de la Antología del Bicentenario de Centroamérica. (Ayame Editorial, México, Septiembre 2021)

Por Carlos Javier Jarquín