¡Promesas Incumplidas!

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Comenzaron los candidatos que ocuparán la alcaldía atípica de Cartagena, en reuniones con líderes ya que no se atreven algunos enfrentar al elector primario en las plazas públicas como en otrora, hablar sobre las informaciones constantes de las deficitarias cifras cartageneras en materia de educación, vivienda, salud y empleo, las cuales ellos proponen el cambio y la comunidad queda embelesada escuchando a estos paladines de la política, que con ellos la ciudad será distinta y lucharán contra la corrupción, porque firmarán el pacto de transparencia y honestidad frente la comunidad. El mismo discurso que viene de generación en generación y lo grave es que no solo la gente les tragan entero lo que proponen sino que ellos mismos se lo creen. Y quien paga los platos rotos de esa infame mentira, son la mayoría de los barrios marginales perteneciente a ese gran cordón de miseria que desde hace años han venido creciendo como pústulas en el cuerpo desigual de Cartagena, sin que las sucesivas administraciones hayan dado respuesta contundente a sus inmensas necesidades, porque nuevamente se equivocaron al creerle lo que ofrecían cuando la realidad es otra.

Comencemos por decir que los ofrecimientos que vociferan, se convierten para época preelectoral en el gancho de los políticos para alcanzar incautos que lo lleven a ocupar una curul en cualquier posición democrática que posteriormente jamás cumplen porque justifican las mentiras sub.-dichas en las reuniones que realizan con el retrovisor de las administraciones anteriores.

Increíble, pero cierto que durante toda una vida, los políticos continúan engañando a sus electores con el mismo argumento de la Educación, salud, vivienda y empleo, pero lo paradójico del bendito discurso que se lo saben a la perfección es que, en materia de EDUCACIÓN, muy a pesar que siempre se habla de innumerables proyectos para erradicar el analfabetismo en la ciudad, de brigadas puerta a puerta para censar a la población que no tiene acceso a la educación e involucrarla y concientizarla para que se acogiera a los planes educativos vigentes, estos nunca se cumplieron pero en cambio sí hubo un derroche de dinero para darle cumplimiento a los consabidos compromisos de las personas que apoyaron económicamente al ganador y por supuesto que mientras no se cambie la forma de hacer política en este país, esto de la democracia se convierte en un gran negocio, que invertir resulta beneficioso porque el capital se le saca jugosas ganancias a través de la feria de contratos que siempre aparecen en el orden del día, miremos las famosas escuelas flexibles y la educación día a día empeora en Cartagena y los resultados en este campo es desastroso: La población analfabeta crece, los niños sin estudios en los sectores marginales de la ciudad está creciendo en forma alarmante y todo esto se conjuga con el crecimiento de las pandillas juveniles que se tomaron a estos barrios porque no hay un programa educativo que los involucren en la preparación del hombre del mañana y por otro lado el exalcalde de Cartagena, Manuel Duque, contrató el Programa de Alimentación Escolar, PAE, en “una situación abiertamente irregular” en la que, por ejemplo, se pagaron pechugas de pollo a $40.000 cada una.

Miremos ahora el segundo eslabón de esta cadena de mentiras utilizada por los politiqueros: Casi siempre en las plazas públicas y reuniones privadas de estos especímenes paladines de la política actual, convencen al electorado diciendo las siguientes frases que siempre son iguales aparecidas en todos ellos: “mi decisión de presentar mi nombre como, candidato, es el resultado de una detenida reflexión hecha con muchos líderes y mi familia que me han trasmitido no solo su posición de apoyo personal alrededor de mi nombre sino el de sus entornos sociales. A ustedes y a ellos los acompaña un común denominador: el deseo de que se detenga la injusticia social, que haya salud para todos. Pero también el de que cesen los engaños desde la cima del poder, la compra de conciencias con puestos y dineros oficiales y la falsa sensación de normalidad democrática. ¡Mentira, mentira! No más manipulación, no más desigualdad desbordada, no más juegos con la Constitución” ¡Pueblo despierta!. No más, ¡Promesas Incumplidas!.