El bufete Lozano Blanco & Asociados, en cabeza de su líder, Nathalie Lozano Blanco, de nacionalidad colombo francesa, fue la primera en demandar a nombre un grupo de colombianas en 2013 al certificador de sistemas de calidad TÜV Rheinland ante los Tribunales Franceses, logrando ese mismo año el fallo a favor con un reconocimiento económico para las víctimas.

Con varias victorias en los tribunales franceses, Lozano Blanco & Asociados ya ha logrado pagos para miles de víctimas.

Como producto de estos fallos, “Al 99% de nuestras representadas en los Tribunales se le ha asignado una provisión y la ha recibido efectivamente” agregó la abogada Nathalie Lozano.

La firma acaba de iniciar una nueva etapa en la demanda por la calidad defectuosa de las prótesis mamarias Poly Implant Prothèse “PIP”.

En mayo del 2020 se cumplen 10 años de alerta sanitaria y empiezan a prescribir los términos para presentar las acciones legales. La oportunidad para las mujeres de vincularse y reclamar se está cerrando.

Lozano Blanco anuncia una nueva oportunidad para vincularse a la demanda, en la que las más de 400 mil víctimas que no han reclamado una indemnización podrán acceder a esa oportunidad. En el mundo se estima que 500 mil mujeres utilizaron estos implantes y sólo 24 mil se han hecho parte de las demandas ante los tribunales franceses.

Este caso constituye la Demanda Más Grande Del Mundo en materia de dispositivos médicos. La cantidad de víctimas, todas ellas mujeres; el carácter mundial del escándalo; los graves riesgos sanitarios relacionados; el valor total de las compensaciones que podrían lograrse, y su relevancia para el sistema de calidad europeo, permiten decir que se trata de La Demanda más Grande del Mundo en materia de dispositivos médicos.

Presentadas nuevas pruebas de la negligencia.

Lozano Blanco presentó hace dos semanas pruebas que refuerzan la evidencia de las graves negligencias de TÜV Rheinland, la multinacional de origen alemán que de manera negligente certificó la calidad de las prótesis PIP y permitió su comercialización a nivel mundial. Las nuevas pruebas indican que TÜV conoció y pasó por alto serios problemas del proceso de producción de PIP, incluyendo deficiencias del sistema de esterilización de las prótesis; falta de control de algunas instalaciones en las que se fabricaban los Implantes; falta de atención a las quejas que presentaban las usuarias de las prótesis; e inexistencia de control sobre la compra de insumos.

Un caso de mujeres victimas que empezó en 2010 y aún no termina.

Todo empezó en 2010, cuando la autoridad sanitaria francesa prohibió la comercialización de los Implantes PIP y recomendó su retiro del cuerpo de sus usuarias. Las señales de alarma eran globales y la alerta sacudió a fabricantes de dispositivos médicos, la comunidad médica y a las usuarias de las prótesis.

Hoy, nueve años después, la crisis sanitaria global asociada a estos implantes no solo continúa, sino que se ha agravado, pues la gran mayoría de las mujeres no tiene la información o los recursos para retirar o reemplazarlos. Miles de ellas aún continúan siendo portadoras de estas prótesis, y sufriendo los daños emocionales y físicos que representan y que no hacen sino agravarse con el pasar del tiempo.

En el 2015 el proceso tuvo un revés pues la Corte de Apelación absolvió a TÜV, la empresa demandada, pero posteriormente, en Octubre del 2018, la Corte de Casación, el Tribunal más importante de Francia, tomó una decisión trascendental al anular dicho fallo, el cual era contrario a los intereses de las mujeres.

La Justicia francesa ha obligado a TÜV Rheinland a pagar alrededor de 66 millones de euros en reparaciones provisionales para víctimas de todo el mundo y se espera que la indemnización final sea ajustada a los daños sufridos por cada afectada, según su historia clínica.

“En este momento han sucedido dos cosas. Por una parte, encontramos nueva evidencia, contundente, de la negligencia de la empresa TÜV Rheinland. Ya el problema no es solo si el fabricante usó un gel defectuoso en algunos lotes. De lo que estamos hablando es de que ninguno de los lotes de ese producto debió venderse jamás, incluso antes de que el fabricante usara un gel no autorizado. Pero tristemente a pesar de nuestro trabajo incansable, nos encontramos con que la gran mayoría de las víctimas no se ha podido retirar o reemplazar las prótesis, y a medida que pasa el tiempo el dolor y los perjuicios se agravan. Por eso seguimos con esta batalla y ahora con más fuerza, a un año de que empiecen a prescribir los términos para demandar, hacemos un gran llamado a las 500,000 mujeres que conforman el grupo de afectadas para que nos contacten y hagan valer sus derechos. Buscaremos hasta el final que las mujeres obtengan las indemnizaciones que les corresponden y que la empresa TÜV Rheinland pague por su reprochable negligencia. Con la fuerza de la nueva evidencia que tenemos, y con la convicción que nos da ver el sufrimiento de las mujeres, iremos más lejos y con más fuerza. Informaremos a las mujeres en todos los países que podamos para permitirles reclamar, y llevaremos a TÜV Rheinland a nuevas instancias y tribunales. Iremos hasta solicitar el retiro o suspensión de su acreditación” afirmó Lozano.