Puente en la niebla (Ediciones Kuelap, Lima, 2022), del escritor, poeta, columnista, José Luis Ortiz Güell, es una novela con muchos detalles, personajes y aspectos que merecen la atención del lector el cual se queda atrapado, desde las primeras páginas, por su ágil narrativa.

En ocasiones rompe con determinados “golpes de efecto” que hacen de su lectura interesante, apasionada y lírica en ciertos aspectos utilizando técnicas literarias que le dan más valor a la novela en sí misma.

El marco espacio-temporal es muy preciso, Madrid y Nueva York en la que tanto los personajes principales como los secundarios, que no son menos importantes, sino todo lo contrario, complementan a los principales, ofrecen una acertada visión social de una realidad coral del momento que se representa en la historia.

El nexo que sirve de puente entre los diferentes personajes que aparecen en la novela es novedosa en sus formas y tratamiento de la misma al emplear imagen y música incorporándola en la narración, como una parte importante y que no es otra que la realidad de finales de siglo XX con el nuevo entorno de este nuevo siglo y en la que unos y otros afrontan con optimismo el camino que sirve para forjar caracteres y personalidades.

Una obra de amistad, amor, supervivencia, optimismo, en definitiva, una novela que no pasa desapercibida en el nuevo panorama literario actual.

La voluntad del autor de reflejar con exhaustiva exactitud la realidad no supone ninguna neutralidad, del mismo, que interviene de forma objetiva, se limita a describir de forma objetiva, desde fuera sin determinismo y otras actúa de forma omnisciente con ciertos toques de una leve y fina ironía, en ocasiones.

Tiene una coherencia interna bárbara y si bien no existe un núcleo determinado y preciso de la historia tiene un nexo común que le aporta coherencia y de da pleno sentido.

Los personajes son completamente humanos, con sus luces y sombras, personas normales, nada excepcionales. Están realmente bien esquematizados y tienen su propio espacio personal dentro de la narrativa de la obra. Una prosa muy cuidada, natural, con diálogos desenvueltos y extremadamente realistas.

Puente en la niebla, es en su conjunto una oda a lo común, a lo ordinario que está destinado a la trascendencia. Con un lenguaje directo y coloquial, con una excelente maestría en su forma de expresión. Diálogos que, por otro lado, son imprescindibles junto a los monólogos interiores que le dan a la obra, en su conjunto, una gran solidez desde la misma emoción.

Creo, en mi opinión, que es una obra fundamental en la literatura que viene y en los nuevos escritores de este tiempo con un uso de metáforas encomiable, de los diferentes símbolos, dinamismo y con una infinidad de recursos.

Por: Ángel López García-Molins, Zaragoza, España (1949).
Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza (1976).
Catedrático de Lingüística General de la Universidad de Valencia desde (1981). Teórico de la gramática liminar. Fundador de la revista Cuadernos de Filología en 1979. Codirector de la Biblioteca Lingüística Catalana. Fundador y director de I.V.A.L.C.A. (Instituto Valenciano de Lengua y Cultura Amerindia). Docente en diferentes Universidades: Universidad de Virginia (1987), Universidad de Mainz (1991), Universidad de Aarhus (1996), Universidad de Tucumán (2000), Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de O.F.I.N.E.S. (Instituto de Cooperación Iberoamericana) y del Instituto Cervantes en los centros de Río de Janeiro, Manila, Bucarest y El Cairo. Colaborador del diario El País. Obras destacadas: El origen del lenguaje (2010, Fundamentos genéticos del lenguaje (2002), Fundamentos de lingüística perceptiva (1989), Estudios de Lingüística española (1983).