Ya está bueno que pensemos del sexo como si fuera un acto que ocultar y que responde a un acto de simple necesidad. Si bien es cierto en la adolescencia nuestras hormonas empiezan a desarrollar un mayor nivel de producción en nuestro organismo, de tal manera que en esa etapa se le responde hasta a la leve caricia del viento, respondiendo en materia de sexo al más leve impulsos hormonal y a la necesidad afectiva, propias de la etapa, que de casi todo adolece.

A ciertas edades somos más vulnerables: en la niñez, porque apenas estamos explorando nuestro cuerpo y ni el, ni nuestra mente, tienen la suficiente información para saber que está bien y que está mal en esta materia. Son los padres quienes en esta etapa deben ilustrar y enseñar algunos método que ayuden al niño a sospechar de un abusador y sepa comunicarlo a sus padres.

Es de suponer que en la adolescencia, tenemos gran información acerca de la orientación sexual, los órganos sexuales, y los cambios a que en esta materia nos veremos comprometidos: el cambio de voz en los hombre, la aparición del vello en las axilas y el pubis, y las diferentes formas de acumulación de la grasa corporal, que dan origen a diferenciar el cuerpo de un varón al de una hembra. Y lo que es más importante, es que estos cambios no vienen acompañados de transformaciones físicas que son aparentes, sino de cambio al interior de nuestro cuerpo, las hormonas sexuales empiezan a hacer sus manifestaciones con el deseo, es en esta etapa en donde algunos padres se preocupan por enseñarle a los hijos como se tiene un encuentro sexual, o simplemente la fuerte disposición del cuerpo los lleva a la masturbación.

Y ya en la edad adulta somos consecuencia de todo lo vivido, de lo bien que nos orientaron, o frutos de abusos o llenos de malos recuerdos o simplemente llenos de lo gozado.
Pues bien toda esta introducción no es en vano, ni por el simple hecho de querer hablar de SEXO, cuando no soy sexóloga, lo que hace que hable del tema es la Sentencia proferida o emitida para ser más claro por parte de la Corte Constitucional (Sentencia T364/18), en este mes de septiembre y en el que la Corte restablece el derecho de dos estudiante de la Escuela Militar para que sean reintegrados a la Institución, ya que habían sido expulsados de la misma por haber sido encontrados teniendo sexo en una de las aulas de la Institución, dice la Corte que “La Escuela Militar vulneró los derechos fundamentales, en especial al debido proceso y a la intimidad, de los jóvenes – estudiantes y accionantes de la Tutela al adelantarles un proceso disciplinario que surgió a partir del conocimiento de un vídeo que los muestra sosteniendo relaciones sexuales en un aula de clase (espacio semi-privado) dentro de las instalaciones de la institución, y que conllevó a la imposición de las sanciones de pérdida de cupo y expulsión”, debido a que el tema no fue tratado adecuadamente por las directivas de la institución y que fueron objeto de afectación en su honra, buen nombre e intimidad, pues la situación trascendió el escenario institucional y terminó por afectar a sus familias, su entorno social externo y a su proyecto de vida profesional.

Al respecto, son dos las preguntas que me hago:

  1. Por ser la Institución educativa un espacio semiprivado, ¿no afecta al público?
  2. ¿Es la carga en educación sexual de los padres o de las instituciones?

La Corte ha expuesto que a pesar que en los espacios semi-públicos como los semi-privados la mayoría de las actividades que llevan a cabo las personas tienen repercusiones sociales, aun así, pueden existir algunas acciones o actividades que solo interesan a la persona que las realice, y que de ninguna manera pueden ser objeto de restricciones (en lugares de servicios personales, de vestuario o descanso), es decir que si “la intimidad” se lleva a cabo en baños, vestuarios o dormitorios de una institución no habría lugar a pensar que escandalizarían a público alguno.

Pues yo difiero de esta apreciación realizada por la Honorable Corte Constitucional, pues si yo miro el lugar semiprivado, para el caso, Institución Educativa Militar, en negativo, no veré a un público que a veces supera en número a 300 personas, pero si lo miro en positivo, observare que además de los dos jóvenes “imanizados” por la fuerza de la atracción, existen alrededor de 298 personas más, que podrían ser mayor en número y que podrían ser testigos de un acto que es íntimo, en donde lo que sientan sus actores hace parte de su intimidad, de lo que no querría que otros vieran y en ocasiones supieran, es tan privado el acto sexual, que el que no es “intimo” es “porno”. Creo que en este aspecto la Corte se volvió derechista y se le olvido que como seres sociales, así sea un semi – público o un semi- privado también tenemos obligaciones, y más aún cuando no estamos en la etapa de la niñez.

Y en cuanto a mi segundo planteamiento, si bien se trata de una entidad educativa a la que acuden para formarse en un área específica: “MILITAR”, es a ello que la institución está obligada a enseñar a la actividad castrense y todo lo que ello implica: actividades bélicas, a establecer al enemigo, la solidaridad con el compañero, el trabajo en equipo, en fin. No se enseña sexualidad, esta es carga de los padres. Recuerdo que hace dos años la sociedad colombiana marchaba porque se reusaban a que fueran los colegios y las escuelas las que les enseñaran a sus hijos a cerca de su sexualidad en oposición a la Educación de género, bien marcaron en ese entonces que el asunto es carga de los padres.

Bien, pero no en todo estoy en desacuerdo, pienso que el derecho a la autonomía o la libertad que defiende la Corte Constitucional en su posición garantista, está muy bien enfocado, los jóvenes accionantes de dicha tutela, tienen un sueño, un proyecto de vida y es ser MILITARES, ¿Dónde se hacen militares?, en la escuela militar. Lo que me cabe y aplaudo a la Corte Constitucional es el esmero, el esfuerzo que hace por proteger el proyecto de vida de los muchachos. Es en la escuela Militar donde te haces Militar, ¿a dónde más podrían ir a cumplir su sueño?

El sexo no debería ser una casualidad, sus consecuencias podrían hacer parte de nuestro proyecto de vida, y aunque es lindo en muchas ocasiones y sabroso en igual proporción, debe tener orden, mínimo que contenga ilusión, y no sólo sea para satisfacer la necesidad, creo que debe ser la mira de ser humano, pues es el Sexo el acto mediante el cual hombre y mujer unidos por una intensa atracción participan en la hermosa creación y prolongación del Universo, acompañando al Padre creador en el don de la Vida. Bueno, no me quiero despedir esta vez sin dejar plasmado las palabras del Papa Francisco, ocurridas también en este mes de septiembre, para que las tengamos de presente ya que hablamos de SEXO, VIDA Y PROYECTO: “La Sexualidad, el sexo. Es un don de Dios. No es ningún tabú. Es un don de Dios, un don que el señor nos da. Tiene dos objetivos: amarse y generar vida. Es pasión, es el amor apasionado. El verdadero amor apasionado. El amor entre un hombre y una mujer, cuando es apasionado te lleva a dar vida para siempre y a darla con el cuerpo y el alma”. Enseñemoslo.

Por: Carmen Luz Morelos Anaya
Comunicadora social, Abogada y Docente universitaria
Carmen-Luz-Morelos-Anaya.jpg