Qué no debes hacer para dormir a un bebé

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Son muchos los consejos que puedes recibir -sobre todo si eres madre o padre primerizo- sobre cómo debes dormir a tu bebé para que aprenda a hacerlo lo antes posible y lo mejor, que aprenda a hacerlo solo. Sin duda, quién te diga que tiene el método infalible para que tus hijos se duerman solos, no te fíes… porque puede ser cierto, pero pagando un alto coste emocional en tus hijos.

Los niños necesitan la atención y calidez de sus padres, si no reciben el soporte que necesitan cuando lloran porque no se pueden dormir y están cansados, lo más probable que lo que sientan es que están siendo abandonados por sus padres y que no merece la pena llorar porque nunca serán atendidos, ¡te imaginas el gran impacto emocional que puede tener esto en el niño a a la larga? Mejor no quieras comprobarlo, y sigue a tus instintos maternos o paternos en lugar de seguir consejos de personas que no son las indicadas para criar a tu bebé.

Hay algunas cosas y errores que NO debes hacer para que tu bebé pueda dormir y que tú, sientas que realmente está feliz a tu lado y durmiendo plácidamente. Toma nota y si haces alguna de estas cosas, ha llegado el momento de dejar de hacerlo.

Saltarte la rutina para dormir

La mayoría de las personas necesitan tiempo para relajarse antes de ir a la cama, a los bebés les pasa exactamente lo mismo. Una rutina para dormir ayudará a tu bebé a relajarse y además, será una experiencia maravillosa de unión entre los dos. Si te saltas las rutinas tu hijo no sabrá qué viene después y se sentirá nervioso.

Una rutina a la hora de acostarse es una estrategia fácil que marcará la diferencia en vuestro día a día. Tendrá el apoyo que necesita para dormirse porque sabrá que es lo que toca en este momento. Una hora antes de que tu bebé se duerma empieza las rutinas. Cierra las cortinas, oscurece la habitación y empieza las rutinas: baño caliente, cena, canción de cuna en tus brazos y a dormir. Espera que tu hijo esté somnoliento y entonces ponlo en su cuna.

Hacer caso omiso de las señales de sueño del bebé

Los bebés -y los niños- envían señales constantemente de que están cansados y que tienen la necesidad de dormir. Algunas de las señales en los bebés y niños incluyen frotarse los ojos, bostezar, estar más tranquilos o mucho más nerviosos, quejarse y llorar, perder interés por el juego, etc.

En ocasiones, los niños olvidan que deben dormir y sus glándulas suprarrenales enviarán ráfagas de cortisol -una hormona relacionada con el estrés- que harán que tu bebé se sienta demasiado estimulado y que después, le cueste mucho más dormirse.

Es necesario que estés atenta durante el día y la noche para saber cuándo tu bebé quiere dormir y hacer una siesta o cuando necesita irse a la cama por la noche. Los niños saben cuándo tienen sueño y cuando no lo tienen, sólo deberás fijarte en las señales para atender a sus necesidades.

Si tu bebé tiene sueño pero está demasiado excitado, entonces lo mejor será que acudas a un lugar tranquilo ya que se calme y pueda entrar más rápidamente en su estado de somnolencia.

Ponerle a dormir en cualquier lugar

Nadie quiere ser esclavo de los horarios, pero las siestas en las sillas de paseo, el asiento del coche o en el comedor, no proporcionarán a tu bebé el sueño que necesita. El sueño en movimiento o con sonido de fondo mantiene al cerebro de tu bebé en un sueño ligero por lo que no estará teniendo un sueño profundo y reparador.

Para desarrollar buenos hábitos de sueño, tu bebé deberá dormir en lugares conocidos, un lugar donde duerma la siesta y pueda dormirse a la misma hora cada día. Aunque en eventos y citas importantes debas saltarte esta norma, intenta que no sea lo habitual y que pueda dormir tu bebé en el mismo lugar de forma constante. No acuestes a tus hijos a dormir en un entorno desconocido.