Pareciera que, a lo largo de los años, numerosos han sido los fracasos en el campo de la educación como también numerosas han sido las teorías y paradigmas para poder provocar cambios en la mente de los sujetos. Nos detendremos en este aparte para analizar un poco el aporte que ha realizado Paulo Freire a la educación y hasta qué punto puede generar cambios su tesis propuesta en docentes y alumnos.

Iniciaremos con el primer argumento, enseñar a lo largo de la historia si se mira desde el argumento de Freire supondría lo que expreso en párrafos atrás, de una manera “bancaria”. Si el docente no es causante de cambios en el mismo como puede provocar cambios en sus sujetos, partiendo de ello, la crítica a la realidad a la que llama Freire queda totalmente relegada. Pero ¿hasta qué punto la curiosidad supone cambio? Sin duda alguna, pensar en romper la racionalidad de la realidad como construcción de conceptos y teorías ya consolidadas, sería un gran desafío y más aún si el sujeto piensa y se siente en competencia de devorarse al mundo y producir respuestas a los interrogantes que están siendo motor de búsqueda.

¿Los docentes tienen o no derecho a equivocarse? ¿Cómo sería la actitud de sus alumnos? Si se promulga cambio en consecuencia el maestro está sometido a que, si en cualquier momento se equivoca, debe hacerlo saber y replantear ideas. De esta manera se considera pertinente mostrarles a los alumnos que la equivocación conlleva a formular un nuevo conocimiento frente a uno que no era válido y daría en ultimas las herramientas para que los sujetos puedan tener como punto de cambio el error, sin verlo a este como el fracaso total.

¿Qué debería aprender primero los sujetos? Sería interesante analizar si la teoría debe ser el punto inicial para generar una postura crítica o por el contrario hacerles el reconocimiento del problema por medio de la realidad a través de la práctica. Un sujeto sin teoría seria como una fruta sin sabor, algo que no tuviese un fin específico, o un sujeto sin la práctica sería un estante con puros libros sin poder usarse. ¿Hay que ser más teóricos que prácticos o más prácticos que teóricos? Pero, si se mantienen los sujetos neutrales o en punto medio no sería infructuosa la crítica a la que están llamados los sujetos por medio de Freire.

Sin duda alguna la rebeldía frente a lo anterior sería la solución, muchos y muchas docentes se han encargado de responder a la rebeldía de los sujetos con castigos y más aun con mensajes éticos y morales. Personalmente, considero que lo moral a lo que invita Freire es un mecanismo acaparador de la realidad que suprime y subyace en la manera de mostrarle al mundo que la moral es ente o mecanismo de portar “buena convivencia”. Me alejo de ello puesto que cuando se hace un reconocimiento de la realidad el mismo sujeto no necesariamente debe tener dotes morales y éticos para saber que lo que está haciendo esta bueno o esta malo.

¿Entonces dónde queda la libertad? Ha es que la libertad es hacer lo que el sujeto quiere, y es totalmente lo contrario a lo que los docentes hacen. Claro, aquí entra a jugar el concepto de libertinaje, ¿entonces porque no cambiar el concepto de libertad por restricción? O es que ¿hay libertad absoluta? La libertad termina donde inicia la de los demás, entonces hay una libertad a medias, saber hacer uso de la palabra libertad remite a restructurar el concepto de ella misma y transportar esa retórica a una realidad verdadera, porque en ultimas nadie es absolutamente libre, bueno si hay una única libertad y se encuentra encerrada, es la libertad en el pensamiento, es allí donde eres capaz de pensar, hablar, conversar e imaginarte todo lo que tú quieres, muchos han soñado con volar y con poder respirar bajo el agua sin necesidad de usar aparatos. Eso es libertad, o muchos no han imaginado poder tener en frente al presidente de U.S.A., y decirles algunas cosas, o muchos no han soñado con una educación verdadera, pues esa es la razón por la cual la libertad existe y solo deja de serlo en el momento en que es expuesta ante el mundo que la devora y la vuelve una falacia.

Ella simplemente es una construcción del imaginario humano que no puede tener cabida en la realidad. Por tanto, se es más libre cuando se piensa y solo se piensa en no volver aquello que se piensa en realidad. Esto pone de ante mano que, por esa razón, la educación encuentra una gran contradicción, pensar en mostrar al mundo que ella libera al sujeto no es lo más adecuado, más bien mostrarle que por medio del pensamiento puede cambiar la realidad que no corresponde a mirarla como libertad sería lo más adecuado para los docentes. El cambio puede ser posible para trasgredir a la realidad y en últimas generar libertad mental.

Por: Edwin Nieto Olivo.