Ha transcurrido el festejo de la semana santa, aunque quedan algunos que conservan los rituales tradicionales, y celebran, para recordar año tras año, con misas y procesiones, los últimos sucesos de la vida de Cristo; la gente en su mayoría, ha optado por el ritual moderno, sin duda más interactivo y no menos simbólico, y que consiste, a grandes rasgos, en un multitudinario peregrinaje a las playas de la Costa Atlántica, con parada en restaurantes de comidas típicas, protagonizando en las vías trancones, equipos de sonido a todo volumen y no propiamente con música sacra, originando la bautizada PARRANDA SANTA, en la mayoría de barrios de nuestra geografía.

La Semana Santa, es un buen tiempo de reflexión, para nuestras vidas, aunque la verdad es que esta reflexión debería ser, todos los días, no solamente un esfuerzo de una semana por agradar a Dios, sino que es necesario que dejemos que Cristo entre a nuestras vidas y que sea un diario vivir con Él. Existen personas que durante esos días, dejan de cometer actos que saben que a Dios no le agrada, pero al término de estos, continúan en sus mismas andanzas, no hay un verdadero cambio que es lo que realmente Dios quiere en nuestras vidas, un cambio edificado y fortalecido en Jesús.

También, en esa Semana Santa se incrementaron las reuniones y los discursos de los políticos y politiqueros que han puesto desde ya, su nombre en consideración del elector primario para ser elegido y poder ocupar una curul en cualquier puesto colegiado, aquellos que creen fervientemente en sus propias opiniones y en lo que dicen para seguir engañando al cordón de miseria que rodea nuestra geografía, ofreciendo lo que nunca van a cumplir por estar pagando favores a financistas y sacando lo que invirtieron, sin embargo tratan de demostrar con sus fuerzas humanas lo que ha sido imposible negar, que existe un Dios, que ha amado a la humanidad y no va a permitir que esta clase de paladines sigan engañando a los menos favorecidos con el discurso CONMIGO EL CAMBIO Y CERO CORRUPCION; ¡ES AHORA!, cuando en el pasado sustentaron el poder para poder evitar o al menos prevenir el abuso y el saqueo de los recursos públicos y no hicieron nada. Pero todos aprovechan la semana santa para afilar los clavos donde crucificaran al pueblo, haciendo manipulación del ritual de reflexión que este tiene, convirtiéndose en un fenómeno de justificación y reforzamiento del estado de cosas, reproduciéndolas y conservándolas que pasan de generación en generación y siempre con el mismo argumento y métodos que les favorecen.

Vale la pena recordar y preguntarnos qué ha pasado con los miles de casos irregulares que han sucedido en la ciudad amurallada y sitiada en esta oportunidad por corsarios criollos; Por eso no, nos cansaremos en preguntar: ¿Qué paso con la intervención a la universidad RAFAEL NUÑEZ? ¿Qué pasó en Reficar? ¿Qué pasó con posibles irregularidades en la construcción del Hotel Santa Catalina? ¿Qué pasó con las denuncias que realizara el MOE, en las elecciones pasadas? ¿Qué pasó con las irregularidades en la salud de Cartagena? ¿Qué pasó con Edurbe, Corvivienda, Concejo, Distriseguridad, Ider entre otras dependencias? ¿Qué pasó con la devolución de los 26.000 metros cuadrados que el hotel Hilton, le quitó al mar? ¿Qué pasó con Judith Pinedo Flórez, Manolo y Dionisio Vélez Trujillo que tienen cada uno varios casos de corrupción en sus administraciones? ¿Qué pasó con las investigaciones cuando se comenzó a develar una inmensa trama de corrupción, de proporciones incalculables en las administraciones que antecedieron a Pedrito Pereira, donde se encontró una especie de ‘caja negra’ en la Secretaría de Hacienda, que dejaron a la ciudad en una situación de quiebra? ¿Qué pasó en la Secretaría General, donde se celebraron contratos con vigencias de menos de cinco días o por hechos cumplidos?, ¿Qué pasó en Valorización con los faltantes multimillonarios de los años anteriores? ¿Por qué los malvados e inmorales tiene éxito en el ámbito político?

Por DIOS hasta cuándo debe el pueblo Cartagenero soportar esta difícil situación, y lo grave es que estamos a punto de seguir eligiendo a los mismos que tienen en estado de coma a Cartagena. ¡QUÉ REFLEXIÓN NOS DEJÓ LA SEMANA SANTA!

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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