Sobre el “espinoso” tema de la pandemia, tanto a nivel de cada país como global, constantemente circula todo tipo de tesis e hipótesis, pero en realidad lo que aun reina es la confusión para la mayoría de la población. Es más, dada esa fragmentación de las versiones (aun oficiales de cada gobierno y de las mismas instituciones en materia de salud) es que en muchos casos se han tomado malas decisiones. Y es que, hasta los mismos “especialistas” u hombres de ciencia polemizan, en otras palabras, algunos virólogos dan ciertas afirmaciones, los epidemiólogos otras y ciertos infectólogos dan opiniones a veces muy relativas.

Es más, todo este asunto se ha vuelto hasta mediático, dado que los medios de prensa y las publicaciones por redes sociales reflejan importantes inconsistencias o falta de información clara, es más, desde que saltó a la luz la presencia del temible virus Sars Cov-2, pronto se difundieron imágenes de una especie de esferas llenas de puntas a las que se les atribuye como coronavirus, sin embargo, esas imágenes en realidad son “viriones” (la manera en que se ilustra u observa en el microscopio de barrido electrónico a cada virus revestido de una capa o membrana de grasa con espigas), pero en realidad el virus es una estructura que está dentro de esa esfera. Claro, el virión y el virus están conformados al menos por varias estructuras (los modelos, ilustraciones y nombres pueden diferir, dependiendo de la fuente consultada), pero básicamente se pueden designar así: S (spike o espiga), M (proteína membranae), E ó HE (envoltura de proteínas Hemaglutinina-Esterasa), membrana lipídica y en la parte interna está N (el núcleo con su ARN).

Eso sí, cuando el virión tiene contacto con una célula, y al existir ciertas “condiciones” compatibles a la acción de ese virión, se dará la invasión. Específicamente, algunos científicos afirman que, el Sars CoV2, al poseer esas espigas (S), entonces son capaces de acoplarse perfectamente a las espigas que tienen las células respiratorias humanas. Dado el acople de las espigas “S” del Sars Cov 2, se vierten partes del ARN viral a la célula.

Claro, eso es posible a una enzima que posee el virus, la cual es compatible con la enzima humana llamada furina.

Una vez, entrado el ARN a la célula, se empezarán a desarrollar varias fases (posiblemente fisio-químicas) que luego replicarán en nuevos virus, que saldrán luego a infectar a las células vecinas de la célula parasitada.

Dichas cosas las explico (de manera sencilla) conforme a lo investigado en publicaciones científicas en la web, y aclaro que no soy científico, sino un simple comentarista, eso sí, con deseos de entender qué pasa en realidad sobre este asunto, que tiene con preocupación a la humanidad.

Retomando la situación, sobre las maneras de evitar los contagios, es otro asunto que provoca discusiones a veces muy radicales, así por ejemplo mientras algunos aseguran que la disminución de la epidemia depende solo del uso de caretas y mascarillas, otros indican que eso no es suficiente.

Ahora tratemos de usar la lógica; si aun usando mascarilla es común percibir las moléculas de olores como los perfumes, esto indica que también un diminuto virus y bacteria son capaces de traspasar las paredes de los materiales de las mascarillas. Otra cosa, se ha de suponer que, en ambientes aglomerados de personas o en los autobuses, siempre habrá más propensión a contagios. Antaño, cuando se descubrió que en el aire flotan miles de bacterias y virus, eso condujo a algunos investigadores a la recomendación de mantener ventiladas las habitaciones y locales donde se agrupa gente. Es más, en el caso de la tuberculosis y otras enfermedades sigue presente esa normativa, sumada a la limpieza de superficies y objetos que estén en esos sitios.

En cuanto a la aplicación de fármacos o vacunas contra el COVID 19, hasta el momento muchos laboratorios del mundo apenas empiezan a aplicarlos en algunas personas de más riesgo, pero todavía no parece universalizarse su uso.

Algo que sí parece ser recomendable es, el enjuague bucal con productos antisépticos para disminuir la permanencia del virus en la garganta, esto por cuanto si se atenúa la acción viral desde el principio, entonces será menos probable que se desarrolle la enfermedad. Pero pese a lo anterior, se debe tener claro de que el COVID 19 afecta más, a las personas con padecimientos crónicos como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, males cardiacos, con tratamientos de quimioterapia, entre otros aspectos; a eso se suma la edad, pues más del 60% de las muertes por esta pandemia se registra en ancianos mayores de 75 a 80 años.

Respecto a las personas recuperadas, tampoco se ha explicado que, eso no debe dar pie para que dichos individuos “bajen la guardia” aunque queden inmunizados, pues podrán ser portadores en la medida en que vuelvan a tener contacto con el virus de una u otra manera, dicho de otra forma, el hecho de que ya nos haya dado la enfermedad (y ya estemos asintomáticos) eso no indica, que ya dejamos de contagiar a otros.
En resumen, será siempre tarea de todos evitar una mayor afectación a las demás personas, de todas maneras, lo ideal es mantener buenas prácticas de higiene y limpieza, en todo momento y lugar.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez