Con el paso de los años una persona sensata y madura aprende a reconocer que es imposible tener absolutamente todo lo que se quisiera. El tiempo ayuda a entender que parte de la condición humana es tener carencias, las cuales se traducen en aspiraciones y en sueños, los cuales impulsan a buscar más y a ser mejor.

Sin embargo, es poco común saber que las personas se encuentren completamente satisfechas con lo que tienen.

Para muchos es una cuestión de «justicia» insisten en que trabajan mucho y tienen poco. Otros aseguran que no tienen lo que se merecen y otros, a pesar de tener casi todo lo que quieren, aún sienten que les falta justo aquello que no tienen y deberían tener.
No tener todo lo que uno quiere, de hecho, no es tan malo como parece.

Si se tiene todo lo que se quiere entonces primero se puede perder el interés para seguir luchando y poder superarse.

Segundo, deja de valorar lo que se obtuvo con esfuerzo y trabajo porque ya se tiene y no necesita más y tercero y más importante se le quita la chispa a la vida, el deseo, la ilusión y la magia por descubrir algo nuevo, algo que no se tiene y no se conoce.

Es importante reconocer que más que tener todo, quizá el punto es saber dónde uno está situado en cuanto a la perspectiva de su vida, entender que tipo de persona es, cuáles son las limitaciones, las fortalezas y qué necesita para crecer y ser mejor.

Aprender a balancear la vida, la realidad, las expectativas, las contradicciones y paradojas de la naturaleza.

Es preciso tener claridad en el alma y en la mente y agradecer por lo que ya se tiene.
Entonces la respuesta a la pregunta. ¿ Cómo puedo sentir que mi vida está completa? La respuesta depende de mi capacidad de discernir de qué y cuánto soy capaz de hacer sin esperar nada de los demás para evitar desilusiones, lamentaciones. Etc.

Cualquiera sean nuestras circunstancias, si tenemos una educación emocional, confianza en nuestra capacidad, siempre habrá una salida victoriosa, y lo más importante, entender que nuestra vida nos pertenece y que las oportunidades nos llegarán y que siempre seremos dueños de nuestro destino.

  • Nuestras carencias serán las motivaciones para buscar lo que queremos de la vida.
  • Es importante tener gratitud por lo que ya se tiene y validación con alegría y respeto.
  • Convencimiento de que las cosas tienen su razón de ser, flexibilidad y capacidad de adaptación y superación.Afirmación positiva siempre. La gratitud debe ser incondicional y comprensiva.
  • Las acciones positivas crean resultados positivos.
  • Entender profundamente que, «La satisfacción y la felicidad de la vida se dan cuando uno puede sentir gratitud sincera por sus bendiciones y sus carencias»

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta