Blanca Mejía; nació en enero 1988, es una joven guapísima con sublime acento de modelo y más aún antes de haberse convertido en madre. Quizás si en su plena adolescencia hubiese participado en algún certamen de pasarela, seguramente hubiese obtenido muchos éxitos.

Creció en un ambiente nostálgico y en vivo presenciaba las peleas y discusiones que todos los fines de semana el irresponsable de su padre provocaba cuando consumía licor, el dinero que él ganaba era para sus amantes y para sus excesivos gastos en ‘guaro’ y cervezas, su único apoyo que constantemente ha tenido ha sido el de su madre.

Ella y sus hermanos no se prepararon profesionalmente, porque sus padres nunca encendieron la luz del interés de los estudios académicos, las personas con pensamientos precarios no trabajan ni piensan por un futuro mejor. A los 16 años se enamoró de un joven de su misma edad (Eliécer), por dos años vivieron en unión libre y después decidieron casarse por lo civil y eclesiástico.

Resulta que su marido años después inició siendo discípulo del suegro, en muchos vicios malvados y contagiosos. (En 14 años de relación engendraron dos niños y una niña, el mayor tiene 12 años, la niña 11 y el menor 3 años).

Ella se cansó de tanto irrespeto y traiciones a sus sentimientos, después de 14 años de compartir un techo y lecho, finalmente decidieron separarse, (setiembre 2017). Él como muchos inútiles, huyó de la ciudad para el vecino país e ignoró que sus hijos: estudian, necesitan medicina, alimentación, visten y calzan, estando en la otra tierra, con palabrerías ficticias conquista otra mujer y en seguida sale embarazada […].

Él antes de casarse con Blanca ya le habían tenido un hijo y ahora se le suman cinco en tres mujeres. Blanca decide aplicarle la pensión pero es imposible que cumpla su obligación porque está en otra Patria, donde no le va nada bien.

Es intolerable que un padre abandone a sus hijos en plena niñez y después cuando él sea adulto mayor vaya corriendo a solicitarle ayuda a sus hijos, es improcedente e incoherente la actitud y acción que hacen muchos hombres, quien desprecia a su hijo se desprecia así mismo, quien ignora a sus hijos tiernos, asegura un mañana de infierno.

Contemporáneamente son millones y millones de niños que nacen y crecen sin padre, y es culpa de los dos que han hecho la obra. Si una pareja ha procreado dos o tres hijos, y notan que el color de su amor se manchó perfectamente pueden separarse, sin olvidarse de la responsabilidad de sus hijos, olvídense de las faltas que hicieron pero nunca de las inocentes criaturas.

Si hoy les ayudas a tus hijos mañana ellos te ayudarán, y si hoy los ignora mañana no esperes que te ayuden, naturalmente ellos ayudarán a quienes lo merecen.

Y si vas a darle dinero a la mamá de tus hijos, no la humilles, ni seas un aprovechado de las circunstancias que ella vive, por ejemplo; no le digas te doy dinero mensualmente siempre y cuando tengamos relaciones sexuales quizás unos tres accidentes en la cama mensualmente.

Tu cooperación económica no es un compromiso es un deber y debes cumplirlo fielmente sin necesidad de que vayan a los juzgados. Hazlo con amor para el bienestar de tus hijos y por supuesto estarás diseñando tu lindo futuro.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta