En la cultura colombiana, hablar sobre la muerte no es un tema tradicional para una conversación, no es el objetivo en una reunión social y mucho menos para iniciar un diálogo. Lejos estamos de imaginar que hay todo un proceso logístico y una gestión altamente calificada en torno a esta situación.

Algunos ya han tenido que afrontar el fallecimiento de un ser querido por accidente o muerte natural, pero en todos los casos, al lado de la pena está la zozobra de todo el procedimiento que se debe realizar con el cuerpo de este ser. Dos casos se investigaron: uno fue el de un joven quien hace 20 años vivió la pérdida de su padre en un accidente de tránsito fuera de Bogotá. En esa época cumplía tan sólo 10 años y no tenía ni idea de qué pasaría en esa situación. Entre el velorio, la misa y el entierro, su único pensamiento era cómo crecer sin su padre al lado. El segundo caso fue de una joven quién estando en la universidad recibió la terrible noticia de la muerte de su madre en otra ciudad de Colombia durante un viaje de vacaciones. Aparte de todo el dolor que tenían como familia, se sumó el problema en el que nunca alguien pensó, el no tener una previsión exequial para este fatídico día.

Desde no saber a quién llamar, qué pasos seguir, cuánto o a quién pagar, la mayor inquietud se halla en el qué pasará con el cuerpo de su ser querido y cómo informar a todos los familiares de manera adecuada. Crecer, a veces no tiene que ver con la edad, sino con los momentos en que la vida nos obliga a ser más fuertes, ágiles y, sobre todo, más inteligentes para tomar decisiones importantes a futuro. Estos son dos lados de la misma moneda, desde quiénes tenían ya un plan previsto y quiénes sin esperar ese día tuvieron que afrontarlo de la forma en que pudieron. Por ejemplo, Grupo Recordar estuvo en los dos casos, y el respaldo que recibieron estas familias fue desde el principio hasta el final.

Investigando y preguntando sobre esta necesidad, es fácil admitir que es un tema tabú entre la población, muchos no quieren hablar de esta realidad por miedo a lo desconocido o temor de perder a un ser amado. Pero más allá del tabú, existe realmente un serio desconocimiento sobre todo este tipo de procesos. Las cifras de estas empresas que acompañan a estas familias y que llevan más de 50 años apoyando estas vicisitudes son muy sólidas, incluso asombraría saber cómo hay empresas que pueden generar toda una industria en este campo de la vida humana.

¿Cómo logra una empresa del sector funerario llegar a cumplir décadas al servicio de los colombianos y, sobre todo, qué las hace confiables en este tipo de calamidades?

La muerte es una eventualidad que genera inestabilidad en las personas, emocional y físicamente, que los lleva a estar hipersensibles, por este motivo la atención en el detalle, la expresión verbal y no verbal de quienes se les acercan, la logística y el espacio son la clave para un buen servicio funerario.

Las especialidades que permiten a una empresa ser del sector funerario ser confiable son su Infraestructura: deben contar con instalaciones modernas, cómodas, espacios limpios, en puntos estratégicos de la ciudad; su Atención: el acompañamiento debe ser permanente con personal profesional y capacitado. Incluso hay empresas que brindan el acompañamiento psicológico telefónico; su Servicio: deben esmerarse por cuidar cada detalle del proceso, desde la recogida del fallecido y su preparación, puesta en sala, servicio religioso según la creencia de los deudos, traslado de acompañantes y destino final según lo requerido por la familia.

“No es lo mismo el servicio exequial que la previsión exequial”

En el sector, se debe conocer la gran diferencia que hay entre empresas funerarias que sólo ofrecen servicios exequiales (todo el proceso que se realiza con el cuerpo de las personas después de fallecido) y otras que además de funerarias, ofrecen previsión exequial y tienen también la infraestructura directa de los parques cementerios. Actualmente, tres empresas tienen estos dos servicios, Gaviria, Grupo Recordar y Coorserpark. Por ejemplo, el Grupo Recordar cuenta con 8 crematorios a nivel nacional, productos que se caracterizan por su exclusividad y es una de los principales empresas que cuenta con parques cementerios propios, pues tiene una cobertura nacional que suma un total de 1’300.000 mt2 entre las ciudades de Bogotá (Jardines del Recuerdo), Barranquilla (Jardines de la Eternidad), Cali (Jardines del Recuerdo), Cartagena (Jardines de Cartagena), Tunja (Jardines de la Asunción) y Valledupar (Jardines de Valledupar). Esto quiere decir que muchas empresas del sector funerario ofrecen servicios exequiales, pero a la final terminan haciendo alianzas o solicitando los servicios de alguna de estas tres empresas para disponer de un lugar como destino final.

Un dato para tener en cuenta, según el DANE, sólo en el año 2019 se estima que murieron 230.000 personas y el Grupo Recordar cubrió en promedio 42.000 servicios en ese periodo. El crecimiento y solidez de esta empresa crece a doble dígito, lo que se explica porque en las ciudades en que tiene presencia con parque cementerio, alcanzan una participación de mercado del 30%, la cual se mantiene con atención personalizada al cliente, instalaciones idóneas, gestión certificada de calidad, asesoría profesional en el acompañamiento del duelo y, finalmente, un amplio e innovador portafolio para destino final que genera una oferta comercial de perpetuidad en un ambiente de tranquilidad con la naturaleza.
Algo que llama mucho la atención es cómo una realidad tan humana al mismo tiempo es muy desconocida por las personas. Cabe mencionar que de estas compañías, algunas ofrecen también estos mismos servicios para las mascotas, miembros especiales en muchos hogares.

La planificación de cómo se desea descansar en la eternidad no es algo extremista, sino un acto de solidaridad pues no pensar en esta situación es seguramente dejar penas y deudas a los seres queridos, además que todos necesitan un lugar para ser recordados de manera digna, donde se honre la memoria de aquellas personas que en vida hicieron de esta existencia un lugar más bonito para los demás.