Hay gente que considera a sus mascotas como si fuesen sus propios hijos, una relación basada en el amor y el cariño incondicional que no se puede comparar. Es más, cada vez hay menos niños, y una de las causas podría ser que muchos jóvenes prefieran adoptar animales, que con el paso de los años han terminado adaptándose mutuamente a sus estilos de vida, familiarizándose y respondiendo casi mejor que los demás seres humanos.

Pero, ¿qué pasa cuando estos humanos que lo darían todo por sus mascotas tienen pareja? ¿Es la relación más fácil y cada cual tiene su lugar? Es más, si les diesen un ultimátum, ¿escogerían a su pareja o a su mascota? Sorprendentemente, mucha más gente de la que parece escogería a sus mascotas.

Parece que escoger a una mascota por encima de una pareja sería más común de lo que parece. Diversos estudios han confirmado este fenómeno, sobre todo si se trata de perros o gatos. Muchas personas llegarían a romper su relación en caso que sus parejas no se llevaran bien con sus mascotas; es más, hay una encuesta que reveló que más de un 16% de los propietarios de perros casados durante años con sus parejas celebrarían antes el cumpleaños de su mascota que el de su otra mitad.

No solo se escoge a las mascotas por encima de la pareja, también de los amigos; según revelaba un estudio realizado por Link AKC, el 50% de los propietarios de mascotas pasan de manera habitual de salir y hacer planes con sus amigos en favor de quedarse en casa con sus animales. Luego están los que aprovechan a su mejor amigo para ligar, porque seguro que, si tienes a un simpático amigo peludo a tu lado, sabrás que los candidatos a convertirse en pareja se multiplican como por arte de magia. Es más, los hay incluso que mantienen una relación por haberse enamorado de la mascota de sus parejas, y ven imposible separarse de ellos.

El problema es que ese exceso de afecto puede traer problemas. A fin de garantizarles un mayor bienestar, muchos propietarios de mascotas versan sobre ellos todas sus atenciones. Y la forma de hacerlo, la que conocen y saben, no es otra que la humana. Les humanizan, es decir, dotan a los animales de cualidades humanas, lo cual, según los expertos, no es nada recomendable. No solo eso, sino que humanizar a nuestras mascotas podría entorpecer considerablemente su correcto desarrollo y provocarles, entre otras cosas, problemas de salud mental y estrés.

Sí, hay que admitir que los humanos son infinitamente más complicados que un perro o un gato, pero el amor que nos dan es mucho más rico y profundo. Las parejas se quieren, se apoyan, se pelean… Con una mascota obtienes ese amor incondicional incomparable, pero también simple. ¿Es esa la clase de relación amorosa que querrías tener? El amor apasionado es complicado por naturaleza, y es precisamente por eso por lo que es tan valorado y difícil de saber llevar. Cuando el amor en la pareja es como debería ser, es complicado, pero a la vez simple e incluso se convierte en imprescindible. Amemos a las mascotas, pero sepamos que existen diferentes maneras de amar.

Ahora bien, quizá ese amor descontrolado por las mascotas sí sirva para algo. Seamos sinceros, podemos aprender mucho de nuestros animales; especialmente sobre un factor que muchos son incapaces de asimilar: disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. Mostrarnos ilusionados por salir de paseo al aire libre, comer cosas sencillas, montar en bici, descansar en el sofá; todo para ellos es una aventura emocionante. También son capaces de perdonar y olvidar, les importa más bien poco cómo sea tu aspecto físico, no juzgan y saben escuchar. ¿Qué más se puede pedir? En definitiva, nadie mejor que nuestras mascotas para sacar lo mejor de nosotros mismos.