Estar quieta ante la noche, y escuchar el murmullo de la brisa apenas perceptible. Y mi corazón en su tic tac, orquestando al unísono con mis respiros, profundos, interrogantes.

Estar quieta, meditando, hurgando una luz en las rendijas de mi entendimiento, esa cruenta realidad, que a todos nos toca, nos estremece y nos derrumba.
Estar quieta, aún en la mañana, añorando escuchar los pájaros que han salido más temprano, escapando risueños, en busca de la esperanza.

Estar quieta, meditando, sintiendo mi propio renacimiento ante el dolor, sintiendo salir mis propios brotes a una consciencia más elevada, transformada, mirándome evolucionar a un mundo distinto, donde todos hemos sido convocados a un encuentro interno, pasando por la antesala donde están los miedos, la angustia y la ansiedad.

Estar quieta, despertando en mi conciencia un espíritu de unidad, de hermandad y verdad, aprendiendo a entender la dinámica del mundo para no dejarme vencer, entendiendo que es hora de desenfundar mi capacidad de aceptar que soy parte del error, hemos jugado a ser dioses, a hacer y deshacer, con el estigma de alcanzar metas a costa del dolor de los demás.

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Y ya es hora, es hora de que el verbo sea palabra, y la palabra realidad en cada componente de nuestro ser, estar quieta, observando sin mirar, confiada como un animal en su hábitat natural, y que de pronto fue invadido y obligado a desplazarse a un mundo distinto.

Y aquella libertad, fue enjaulada, encarcelada, acinada con tantos miles, sufriendo en mercados y circos, y sin duda transmitiendo enfermedad, a los humanos y su crueldad.
Estar quieta, evolucionando en mi sentir más profundo, consciente que tanto animales como humanos, somos parte de este mundo natural y dependemos de él, y lo hemos destruido, y le hemos robado el futuro a nuestros hijos.

Estar quieta, entendiendo desde mi lugar, dónde nace el respeto por la tierra y la naturaleza, el hábitat natural de los animales, con quienes tenemos que compartir el planeta. Nuestro trabajo no es dictar leyes. La única ley de construcción es la armonía a través de la igualdad, la fuerza de la verdad, pero, primero, el Amor.

Construir en el UNO, es armonía con todas las formas de la creación.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta