La quinua o quinoa es una semilla, clasificada también como pseudocereal, que se cultiva en la región de la Cordillera de los Andes. Por sus increíbles propiedades, desde hace pocos años es considerada como un superalimento que todos deberíamos incluir en la dieta. Una nutricionista nos habló sobre sus principales beneficios y cómo prepararla.

Los pueblos originarios peruanos, como los Aymara que viven en la región de Puno, cultivan la quinoa y resaltan su valor nutricional; incluso la consideran como el secreto de su longevidad.

Es que, a pesar de ser solo una semilla, tiene innumerables propiedades entre los que se destacan su aporte de fibra, minerales, vitaminas, proteínas y su poder antioxidante. La FAO designó al 2013 como el Año Internacional de la Quinua para difundir al mundo sus cualidades.

«Es considerado un superalimento porque es completo a nivel de los nutrientes, aporta proteínas vegetales de alta calidad, calcio, hierro, magnesio, muchas vitaminas, sobre todo del complejo B, y todos los aminoácidos que precisamos para realizar nuestras actividades diarias», indicó la nutricionista peruana Verena Haro.

Agregó que por su textura y sabor es un buen sustituto del arroz, ya que puede usarse como cereal en la preparación de diversas comidas. A diferencia de este, la quinoa tiene un bajo índice glicémico por lo que es apta para diabéticos. Además posee el doble de proteínas, 16 gramos por cada 100.

Consumir quinoa dos veces a la semana ayuda a regular el azúcar en sangre, revertir el estreñimiento, disminuir el colesterol, mejorar la musculatura y prevenir enfermedades cardiovasculares y cáncer, por su gran cantidad de antioxidantes.

Cómo preparar la quinoa

Hay tres tipos de quinoa: blanca, roja y negra pero todas son similares, tanto en beneficios como en su preparación. Lo primero que se debe hacer es lavarla —en lo posible dejarla remojando en agua— para quitarle la saponina, el antinutriente que le deja un sabor amargo. Luego se cocina del mismo modo que el arroz.

Se puede utilizar en guisos, sopas, ensaladas y hasta en postres dulces para los niños. Por ejemplo el clásico arroz con leche se puede sustituir por quinoa con leche.