Nuevamente el Real Madrid reveló su fuerza al liquidar al Atlético (3-0), en el primer asalto de la semifinal de la Champions. Por lo que los madridistas están más cerca de la copa.

Los madridistas fueron superiores de principio a fin en todo, atropellaron a su adversario, tan derrotado con el balón y sin él como en los asaltos cuerpo a cuerpo. Desde el primer parpadeo, al Atlético se le vino encima Chamartín y fue fulminado por un Real Madrid arrollador en muchos tramos y con Cristiano a la corneta. Un chasco monumental para el cuadro de Simeone, en su derbi más borroso en tiempos del cholismo. Al menos por el cuajo de la cita. El Atlético de Madrid nada tuvo que ver con ese rival que en esta época llevó a su vecino tantas veces al borde del colapso. En esta ocasión, los rojiblancos acabaron en los huesos, rendidos ante un contrario pujante, estilista y redondo, reseña El País.

Por el Bernabéu madrugó un Real Madrid explosivo, fluido, con ritmo, con un indiscutible timbre de autoridad. Un equipo mancomunado y decidido ante el que el Atlético, forzado por su adversario y por su propia querencia, se enchironó demasiado en la madriguera de Oblak.

Apenas transcurrían 9 minutos del juego cuando Cristiano aprovechó un centro de Casemiro para impactar la pelota de cabeza imposible para Oblak. Diego Simeone reclamó por la posible posición adelantada del portugués pero según lo establecido en el reglamento no había fuera de lugar porque no participó en la jugada previa al rebote.

El Madrid siguió generando llegadas y el portero del Atleti era la figura de su equipo, salvándolo en varias llegadas producto de transiciones rápidas de los dirigidos por Zinedine Zidane. Pero la muralla eslovena aguantó hasta el minuto 72 cuando Ronaldo pegó un riflazo que se fue al fondo de la red, publica Semana.

El tercer y lapidario gol del Real Madrid llegó producto de un contragolpe por la zona izquierda del campo en el que Cristiano se combinó con Lucas Vázquez para conseguir el tercer tanto en su cuenta personal y de su escuadra.

El portugués suma 8 goles en sus últimas tres salidas en la Liga de Campeones. También había logrado tres anotaciones en el partido de vuelta frente al Bayern Múnich en los cuartos de final y un doble en la ida de esta misma serie.

Mientras tanto, James Rodríguez se resignó a celebrar el triunfo en el banco siendo la segunda ocasión consecutiva en la que se queda al margen de un partido definitivo de la Champions.

El equipo del ‘Cholo‘ Simeone deberá ir por la hazaña de remontar este marcador adverso el próximo miércoles 10 de mayo en el último encuentro por competencias europeas que se jugará en el Estadio Vicente Calderón, que le dará paso al Wanda Metropolitano a partir de la próxima temporada.


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