La Hipertensión Arterial se define como el incremento de la fuerza que ejerce el corazón sobre las arterias, esta fuerza moviliza la sangre y corresponde a la presión ejercida a nivel de las arterias que se mide en milímetros de mercurio. El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, fecha señalada por la Sociedad Internacional de Hipertensión para reflexionar sobre su diagnóstico, la prevención y su tratamiento.

Según el Doctor Orlando Martínez, Epidemiólogo adscrito a Colsanitas, “la Hipertensión Arterial es una enfermedad frecuente en la población adulta, cerca del 80% de quienes la padecen son mayores de 60 años. Suele detectarse en las consultas médicas o en los chequeos generales”.

Se estima que el 34% de los hombres y el 27% de las mujeres mayores de 25 años de edad padecen esta enfermedad. Las claves para prevenirla radican en una buena alimentación, vida activa, ejercicio y algunas rutinas saludables. A continuación, siete aspectos a tener presentes sobre la Hipertensión Arterial.

¿Cómo identificarla?

En una gran proporción de los pacientes, no se presentan síntomas. Se detecta en la mayoría de las personas, cuando asisten a una consulta médica o cuando en cualquier situación es medida. La falta de síntomas, lleva a que las personas puedan sufrir las consecuencias de esta enfermedad al no ser tratada. Los efectos más serios son la cardiopatía hipertensiva y la enfermedad renal crónica.

Síntomas.

Algunos síntomas pueden ser significativos ante la presencia de hipertensión arterial, como por ejemplo:

  • Dolor de cabeza fuerte
  • Náuseas o vómitos
  • Confusión
  • Cambios en la visión
  • Sangrado nasal

Los más propensos.

Uno de cada tres adultos tiene presión arterial alta en todo el mundo y se estima que hasta el 80% de la población con más de 60 años tiene hipertensión arterial. Adicionalmente, se estima que el 34% de los hombres y el 27% de las mujeres mayores de 25 años de edad padecen esta enfermedad.

¿Cómo tratar la Hipertensión Arterial?

En primer lugar, es necesario comprender que una vez, la persona es diagnosticada con hipertensión arterial requerirá tratamiento para el resto de su vida y es por eso que está enfermedad se denomina “crónica”. El tratamiento de esta enfermedad se soporta en tres pilares y cada uno igual de importante: ejercicio, dieta y uso regular de los medicamentos formulados.

Actividad física.

Es importante incluir una buena rutina de actividad física dentro de los hábitos. Se recomienda que sea de tipo aeróbico por los menos 150 minutos semanales o mejor aún, un hábito de 30 a 40 minutos diarios dedicados a la actividad física. Esto permitirá evitar “el sobrepeso y la obesidad”, factores que pueden dificultar el control de las cifras de tensión arterial.

La alimentación.

Las costumbres alimentarias son un factor fundamental en la aparición de la Hipertensión Arterial y hacen de esta y otras enfermedades, más que un tema hereditario sea una cuestión de malos hábitos. Dar una guía dietética estándar no es fácil, ya que el consumo de alimentos depende de los hábitos que se hayan ido consolidando a lo largo de la vida, del lugar geográfico donde se ha vivido y por supuesto, de la forma de preparación de los alimentos.

Se debe reducir el consumo de sal (cloruro de sodio) y el de la grasa saturada, también se debe moderar el consumo de las proteínas e incluir diariamente granos integrales, frutas y verduras frescas. Evitar los productos elaborados con harinas refinadas y alto contenido de azúcares es clave. Todos estos ajustes en la alimentación podrán ayudar a disminuir la presión arterial alta.

Medicamentos para el control de la enfermedad.

Existen diferentes tipos de medicamentos que pueden ayudar a regular las cifras de la presión arterial, estos actúan principalmente en el riñón, corazón, vasos arteriales y el cerebro. Los medicamentos frecuentemente usados son:

  • Los diuréticos que ayudan a los riñones a eliminar algo de sal (sodio) del cuerpo. Como resultado, los vasos sanguíneos no tienen que contener tanto líquido y su presión arterial baja.
  • Los betabloqueadores, hacen que el corazón palpite más lentamente.
  • Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (también llamados inhibidores IECA) que relajan los vasos sanguíneos y reducen tu presión arterial.
  • Los bloqueadores de los receptores de angiotensina II (también llamados BRA) funcionan más o menos de la misma manera que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
  • Los bloqueadores de los canales del calcio relajan los vasos sanguíneos al impedir que el calcio entre en las células.
  • Existen otros medicamentos para la presión arterial que no se usan con tanta frecuencia, corresponden a los bloqueadores alfa que ayudan a relajar los vasos sanguíneos y son indicados cuando no hay un adecuado control a pesar del uso de dos tres medicamentos anteriormente mencionados.

Es importante tener en cuenta que todos los medicamentos tienen efectos secundarios y no todas las personas responden de la misma manera a estos, por lo que es necesario que sean formulados por un médico. De igual manera, no te auto-formules y recuerda que debes asistir a un control periódico por parte de tu doctor.