El dolor de espalda es uno de los principales motivos de consulta de los pacientes. La alta frecuencia con la que este padecimiento se presenta ha llevado a considerarlo un problema de salud pública porque puede ser incapacitante y produce ausentismo laboral.

Para el doctor Juan Carlos Martínez Acosta, Médico Cirujano de la Clínica Universitaria Colombia de Colsanitas, “la espalda sostiene y le da movilidad al cuerpo, pero con frecuencia se afecta por el dolor, especialmente en la parte baja, es decir en la zona lumbar, a raíz de causas mecánicas en la mayoría de los casos”.

Entre otros problemas mecánicos que afectan la espalda se encuentran la hernia discal, los discos lesionados, el estrechamiento del espacio que ocupa la médula espinal, y tanto los esguinces como las distensiones musculares a raíz de lesiones y caídas.

Origen del dolor.

Su origen es principalmente mecánico. Debido a esto, el dolor puede aparecer repentinamente como consecuencia de sobreesfuerzos y movimientos repetitivos en las actividades laborales, domésticas o cotidianas.

La función de sostén de la espalda hace que también se afecte por movimientos forzados o prolongados, levantar cargas pesadas o la excesiva carga laboral puede producir trastornos mecánicos en los músculos y huesos.

En muy pocos casos el dolor de espalda tiene un origen inflamatorio que puede estar relacionado con alguna enfermedad como osteoporosis premenopáusica, en el caso de las mujeres, tumores o infecciones en la región lumbar.

Un problema de todos.

Todas las personas tienen riesgo de sufrir un dolor de espalda, pero existen factores que predisponen a que se presente más en unas personas que en otras.

Aunque el dolor lumbar no es exclusivo de la vejez, a medida que se envejece, se pierde tono muscular y la resistencia de los huesos, así el dolor puede empezar sobre los 30 y 40 años.

Causas.

Tener un mal estado físico, el sobrepeso, el embarazo, un uso excesivo de los músculos y fumar, son algunos de los factores que elevan el riesgo de que se presente el dolor lumbar.

De igual manera, estar expuesto a situaciones de estrés y depresión inciden en la percepción del dolor por parte de la persona afecta, llegando incluso a volverse crónico.

¿Cómo tratar el dolor?

El dolor puede ser agudo, es decir que aparece inmediatamente de alguna actividad física y se supera aproximadamente en tres días. O crónico, que es menos común, pero se intensifica poco a poco y se prolonga por varias semanas.

El reposo está recomendado, pero esto no significa que se deba permanecer en la cama, por el contrario, esto resulta perjudicial y debilita los músculos. Por eso se recomienda continuar con las actividades cotidianas en la medida que el dolor lo permita.

La aplicación de compresas frías en la zona del dolor, y posteriormente calor húmedo y masajes pueden ayudar a mejorar el dolor agudo para manejarlo en casa.

Diagnóstico.

Los antecedentes médicos y los síntomas que manifiestan las personas orientan el diagnóstico. Se puede derivar a fisioterapia o dar medicación cuando el médico tratante lo recete. En situaciones más complejas, en las que el dolor es de origen inflamatorio, el tratamiento se orientará a partir de sus causas.

Un dolor que se prolonga hasta la pierna está acompañado de fiebre, vómitos, dificulta el movimiento o empeora con las semanas, es necesario acudir a los servicios de urgencias.

Cuidar la espalda.

El lumbago no se produce únicamente por posturas forzadas o actividades a las que no se está acostumbrado, también se presenta por permanecer durante largo tiempo en posturas fijas sin poco movimiento.

Para cuidar y fortalecer la espalda, es necesario incorporar una serie de hábitos que ayudarán a mitigar el impacto del esfuerzo que produce dolor. Por ejemplo, sentarse en sillas con respaldo, no encorvarse al estar de píe y mantener la cabeza erguida y los hombros en línea recta.

Recomendaciones.

Al levantar manualmente cargas pesadas, es conveniente doblar las rodillas y asegurase de que la espalda esté recta para que el esfuerzo recaiga en los músculos de las piernas.

Es importante mantener una actividad física para fortalecer la musculatura de la espalda con ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.