En nuestra vida existen actividades que, a pesar de que se han vuelto cotidianas y hasta necesarias, pueden representar un riesgo para nosotros o para nuestras personas cercanas. Actividades comunes como tomar el sol, manejar, usar una bicicleta o fumar, pueden representar un riesgo; sin embargo, si no las vamos a dejar de hacer, debemos tener en cuenta que se han desarrollado acciones o productos que nos permiten reducir el riesgo. El ejemplo más común es el uso del bloqueador solar. Cuando recibimos la luz solar, estimulamos la generación de vitamina D en el organismo, la cual permite la absorción y depósito de calcio en los huesos, el aumento de glóbulos blancos, lo que significa mayores defensas, y la producción de síntesis de serotonina, sustancia relacionada con el bienestar. No obstante, por medio de la investigación en ciencia se desarrolló el bloqueador solar, que se ha convertido en esa herramienta que a diario nos permite mitigar los efectos del sol en nuestro cuerpo.

Así como está el ejemplo del bloqueador, para las personas que deciden continuar consumiendo tabaco y no quieren exponerse a los efectos adversos del consumo de cigarrillo por la combustión, existen opciones que disminuyen el riesgo.

Según la OMS, actualmente hay 1.100 millones de personas que a pesar de conocer los riesgos deciden continuar fumando, por lo que deben contar con alternativas que, científicamente comprobadas, permitan reducir el riesgo de enfermedades o de exposición a sustancias dañinas. Así como con el bloqueador reducimos la llegada de sustancias cancerígenas a nuestro cuerpo, se ha demostrado que eliminando la combustión en el consumo de tabaco y nicotina también se reduce la posibilidad de exponer al cuerpo a sustancias químicas nocivas.

En pocas palabras, con acciones y productos que han sido evaluados y estudiados científicamente, podemos tener un cambio en nuestro estilo de vida, pero sobre todo reducir el riesgo para la salud en una actividad que hace parte de la cotidianidad de los adultos.

A continuación, algunas recomendaciones de cómo podemos reducir el riesgo al exponernos al sol o fumar:

  1. Use productos que estén científicamente comprobados y con todos los permisos para poderse comercializar: es importante que tanto lo que usamos para nuestra piel como los dispositivos electrónicos de reducción del riesgo para el consumo de tabaco cumplan con todos los requisitos de ley y por supuesto comprarlos en lugares que estén autorizados para su venta.
  2. Informarse sobre las recomendaciones y buen uso de estos productos: siempre hay que buscar la mayor cantidad de información sobre los productos que se usan en la piel o que pueden afectar nuestra salud. Eso sí, información de sitios confiables, de estudios científicos y de especialistas en el tema.
  3. Siga las recomendaciones de uso: siempre siga las recomendaciones de uso del producto, por ley el fabricante debe incluir en las etiquetas o envases algunas recomendaciones y advertencias que son fundamentales para que efectivamente se cuente con la efectividad que se espera.

Reducir el riesgo en actividades cotidianas ya es posible y casi que necesario, por lo que debería ser estudiado con más detenimiento. Al final, como consumidores adultos es importante ser conscientes de los riesgos a los que nos exponemos con algunas actividades y de igual manera, buscar alternativas y productos que contribuyan a disminuir los riesgos asociados a las actividades que  realizamos como tomar el sol, manejar o consumir tabaco.