Abordar este tema en los momentos actuales cuando la caída de los valores ha llevado a parejas a la ruptura de su relación por así decirlo, requiere realmente ponerle mucho corazón, puesto que no podemos subestimar los sentimientos (cuando los hay) de las partes comprometidas.

Si bien es cierto, la tecnología ha dado avances que nos ha beneficiado muchísimo, también es cierto que ha servido de canal para generar confusión, y aún más la ruptura de relaciones en las parejas. Entonces, cabe la pregunta: ¿Qué hacer con aquellas amistades cuando se desarrolla una relación romántica con una tercera persona?

Aunque muchos puedan sorprenderse y piensen que es anticuado, pienso que, si hay otros que están preocupados por este tema, tanto de un lado como del otro.

La mujer puede decir «Sólo somos amigos y mi novio tiene que acostumbrarse a esa realidad» El hombre puede decir «hemos sido amigos durante años y no voy a renunciar a ella por mi nueva novia » Aunque en realidad la lealtad es algo admirable, en este caso puede ser inapropiada, también puede ser destructiva para la relación principal.

En un matrimonio no hay espacio para otro hombre y otra mujer, simplemente no pertenece a ese lugar. Es muy fácil descartar esta preocupación y considerar que se trata de celos insignificantes. Esto trivializa un problema real y nos deshace del objetivo del matrimonio. Nadie quiere un matrimonio mediocre, ni siquiera uno que sea solamente bueno. Queremos un matrimonio realmente grandioso y eso significa convertir a nuestra pareja en el foco principal de nuestra energía y de nuestras emociones, no podemos compartir aquello con una tercera persona.

Desafortunadamente se ha vuelto común escuchar hablar sobre «aventuras emocionales » situaciones en las que, sin llegar a caer dentro de la definición de infidelidad, hombres y mujeres casados, mantienen una relación emocional intensa con un miembro del sexo opuesto. Puede comenzar como una amistad inocente y nunca » progresar» a lo físico, pero los resultados pueden llegar a ser realmente dañinos. Como ocurre con otros desafíos, todos pensamos «yo puedo manejar esto» etc. Pero por alguna razón, dentro de la ética y la moral se establecen reglas universales contra esta clase de interacciones. Casarse o vivir en pareja, significa que es asumir un compromiso y como todos los compromisos, tiene un precio, como en todas las elecciones, se deja algo de lado. Entonces, qué hacemos con los viejos amigos.? ¿Cómo gestionamos estás complicadas situaciones? No hay una respuesta que sea para todos, y por supuesto cada situación es diferente. Pero con la perspectiva correcta, no debemos verlas como complicadas, sino como decisiones importantes y apropiadas, que deben tomarse en procura de consolidar la relación de pareja o la estabilidad del matrimonio, y con más razón si hay hijos de ambos. Independientemente de nuestras creencias, porque todos deseamos tener la mejor relación o matrimonio posible, y para lograr esa meta, toda esa energía emocional debe dirigirse a nuestra pareja y a nadie más, tu pareja te lo agradecerá, y en definitiva eso es lo que realmente importa.

Por: Lucy Angélica García Chica
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Escritora y Poeta