El jueves por la noche el juez argentino Claudio Bonadío ordenó allanar una vivienda de la senadora y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ubicada en la ciudad de Buenos Aires. Los agentes de la Policía Federal se llevaron al menos 30 cuadros y otras obras de arte valuadas en alrededor de 4 millones de dólares.

La resolución del magistrado se dio en el marco de la causa denominada como “los cuadernos de las coimas”. Allí se investiga el presunto pago de sobornos por parte de empresarios a exfuncionarios para acceder a contratos de obra pública.

Esta es la segunda vez que allanan ese domicilio de la dirigente política. Previa autorización del Senado –ya que Kirchner tiene fueros por ser legisladora–, Bonadío había ordenado otra operación en el mes de agosto. Desde esa fecha, la expresidenta dejó de vivir en ese domicilio ya que se había detectado, luego del operativo, la presencia de material tóxico en el departamento.

Entre las obras que retiraron este jueves se encuentran cuadros, jarrones y esculturas que quedarán a resguardo judicial. Las mismas ya habían sido inventariadas en el procedimiento anterior pero ahora serán tasadas para constatar su valor exacto.

Las pruebas en que se basa la investigación están todas en unos cuadernos que habría escrito Oscar Centeno, un exchofer de Roberto Baratta, exfuncionario del Ministerio de Planificación a cargo de Julio De Vido, durante el gobierno de Cristina Kirchner.

En esos escritos, fechados entre 2005 y 2015, figuran detalles de supuestos movimientos de dinero, pago de sobornos y viajes que hacía el chofer trasladando las coimas a oficinas y casas de exfuncionarios.

Sin embargo, los cuadernos nunca aparecieron, sino que siempre fueron copias de esos originales. Eso imposibilitó realizar pruebas caligráficas para comprobar la veracidad de los escritos. Consultado por Bonadío, Centeno declaró que los cuadernos originales los quemó él mismo «en la parrilla» de su casa.