Cada mañana, Adriana Torres llega a nuestra planta de producción y porta el uniforme con el que fabrica alegría para todo un país. Portarlo tiene muchos motivos de orgullo, no solo por identificarlo como miembro la familia Ramo, por tener en el corazón bordada una de las marcas más queridas por los colombianos, sino también porque está elaborado puntada a puntada por mujeres campesinas de Santa Rosa de Viterbo en Boyacá que, desde hace más de 24 años, vieron en la Asociación Rural una opción para trabajar por su vereda y tener un negocio propio.

Hoy, 13 mujeres cabeza de familia hacen parte de la Asociación y con dedicación atienden la producción de las dotaciones de línea blanca para la compañía.

Según María Eduarda Alfonso, sacar adelante este proyecto ha representado contar con cuatro características que una mujer rural reúne: ser aguerrida, responsable, conservadora, dada a prosperar y sacar adelante a sus familias e hijos.

Por su parte, Edelmira Morales, Presidente de la Asociación cuenta que este modelo de asociación ha servido de ejemplo para varias personas de la vereda, quienes las ven como un referente exitoso “También se creó la asociación de lecheros y de cultivos agrícolas, en donde todos somos uno para lograr los mejores resultados, lo más bonito es que nosotras fuimos las que empezamos con todo esto, es decir hemos dejado una huella muy linda en nuestras tierras”,

Son precisamente estas características las que hacen posible que actualmente se adelante un proceso de fortalecimiento, en el que Ramo y la Fundación ANDI están brindando asesoría, capacitación y seguimiento; de manera que puedan ser muchos años más contando con esta fuerza campesina, a través de nuevas generaciones que vean en el legado de Retorno Rural una forma de seguir portando al desarrollo de su comunidad.

Ramo tiene un gran compromiso, pero, sobre todo tiene una gran convicción. Ponerle el corazón al país, apoyar el campo y a las mujeres campesinas y así llevar felicidad a toda Colombia.