Revelan los secretos de una momia ‘sirena’ de 300 años de antigüedad hallada en Japón

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Un equipo de investigadores ha analizado los restos de una enigmática momia ‘sirena’ de 300 años de antigüedad para descubrir sus orígenes y ha llegado a una conclusión inquietante sobre su procedencia.

La momia ‘sirena’ mide unos 30,5 centímetros y fue hallada dentro de una caja en un templo de la prefectura de Okayama por Hiroshi Kinoshita, miembro de la junta directiva de la Sociedad Folclórica de Okayama.

Esta enigmática momia ha llamado la atención de los investigadores luego de que se la viera en una enciclopedia de criaturas míticas de la cultura japonesa. Según una nota dejada dentro de la caja de la momia, se supone que un pescador capturó el ejemplar entre 1736 y 1741 y posteriormente lo vendió a una familia adinerada, aunque todavía es un misterio cómo acabó dentro del templo.

La hemos venerado con la esperanza de que ayude a aliviar la pandemia de coronavirus, aunque sea ligeramente», dijo el sacerdote principal del templo Kozen Kuida a The Asahi Shimbun.

El paleontólogo de la Universidad de Ciencias y Artes de Kurashiki Takafumi Kato junto a un equipo de especialistas lograron obtener el permiso del templo para estudiar los orígenes de la momia sirena y el 2 de febrero le practicaron una tomografía computarizada, además de muestras de ADN para identificar las especies que se han combinado para formar este ejemplar.

Según publica LiveScience, los investigadores contemplan la posibilidad de que esta momia sea una mezcla del torso de un mono unido a la mitad inferior de un pez y potencialmente haya sido adornado con cabello y uñas de humano, aunque estas aún no son las conclusiones finales de su estudio que continuará su curso en el transcurso de 2022.
«Espero que el proyecto de investigación pueda dejar registros científicos para las generaciones futuras», concluyó Kuida.

Los investigadores no descartan la posibilidad de que esta momia sea una de las sirenas falsas que fueron creadas por la población local para venderlas a viajeros occidentales, ya que existen antecedentes de que existió un caso similar cuando fue vendida una momia falsa a viajeros holandeses en Japón en 1810.