Los delfines rosados de río del Amazonas están en peligro, centrales hidráulicas bloquean sus rutas, y el mercurio de las minas de oro pone en peligro sus órganos, apenas hay datos sobre la situación de las poblaciones de la región, el WWF quiere ocuparse de ello.

El delfín rosado, una criatura extraordinaria

El delfín rosado (Inia geoffrensis) es amistoso, social y curioso por naturaleza. También conocido como Boto, Tonina o delfín del Amazonas, debido a que vive en el río del mismo nombre, aunque también habita en las cuencas de Orinoco y la parte alta del Río Madeira en Bolivia.

Es el más popular de las cinco especies de delfines que habitan en los ríos debido a su inusual color, además de ser la especie más grande.

Según la tradición amazónica, el Boto es un encantador, una criatura mágica que a veces adopta forma humana y emerge del río para seducir a hombres y mujeres y conducirlos a su ciudad encantada bajo el agua. Se dice que se hace pasar por una persona que lleva sombrero para ocultar el espiráculo y la frente bulbosa.

No tienen parentesco directo con los delfines de mar ya que provienen de distintas familias y el delfín rosado se separó de sus ancestros oceánicos hace unos 15 millones de años durante el mioceno. Los delfines de río son más pequeños, tienen el hocico más largo y dientes más puntiagudos (contienen hasta 28 pares de dientes afilados en cada lado de su mandíbula). Incluso tienen lo que se asemeja a los dedos en los extremos de sus aletas y su aleta dorsal es mucho menor.

El delfín rosado del amazonas está en peligro de extinción

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó al delfín del río Amazonas como especie amenazada vulnerable y recientemente fue clasificado como especie amenazada en peligro.

Cerca de las minas de oro donde el mercurio se utiliza como parte del proceso de extracción el aumento en los niveles de contaminación en el río es notable y destructivo, ya que ha incrementado el número de muertes del delfín rosado.

La destrucción acelerada de la cuenca del Amazonas los ha puesto en peligro en varias ocasiones, al igual que la pesca y la tala de arboles acelerada. Además el tráfico del río es otro gran problema, ya que al ser entes curiosos se acercan a los barcos donde son afectados por las hélices; Por otra parte el ruido producido por motores, máquinas y contaminación acústica resulta desconcertante para los sistemas de navegación de los delfines rosados, causándoles la muerte a muchos de ellos.