En la foto que acompaña este texto, hombro a hombro y vestidos de marinero, los entonces futuros monarcas podrían haber pasado por hermanos gemelos. Aunque los primos hermanos que se convertirían en el zar Nicolás II de Rusia y el rey Jorge V del Reino Unido eran muy amigos, su relación terminó en circunstancias tristes y todavía oscuras.

El asesinato de Nicolás II, zar del enorme Imperio ruso, rey de Polonia y gran duque de Finlandia desde 1894 hasta su abdicación forzosa en 1917, provocó el colapso de la familia real y el de varios planes de los monárquicos rusos dentro y fuera del país.

Su espantoso asesinato en 1918 en Ekaterimburgo junto a toda su familia, puso además en tela de juicio la reputación de Jorge V, incapaz o indiferente ante la posibilidad de salvar a su pariente, atrapado en Rusia entre la Primera Guerra Mundial y el odio de gran parte de la población.

Sin embargo, la historiadora Catherine Merridale, autora de ‘Lenin en el Tren’, ha sugerido que Jorge V intentó en secreto proporcionar a su primo un pasaje seguro al Reino Unido, informa el portal británico Express.

nicolas II rey inglaterra
De la izquierda a la derecha: el principe Eduardo, hijo de Jorje V, Nicolas II, el principe Alexéi, hijo de Nicolás II, el rey Eduardo V.

En el libro, publicado a principios de este año, la autora afirma que los parientes británicos de la familia real rusa tenían un plan para rescatarla durante las primeras semanas de su detención con la mediación del embajador del Reino Unido en Rusia, George Buchanan.

No obstante, el plan fracasó y tres meses después Jorge V retiró su invitación de asilo político por motivos personales y diplomáticos. Nicolás II pasó los últimos días en los montes Urales. Fue en Ekaterimburgo donde el zar, su esposa Alexandra y sus cinco hijos fueron asesinados a tiros.

El biógrafo real británico Theo Aronson sugiere que la muerte de Nicolás II fue el precio que Jorge V tuvo que pagar para mantenerse en el trono, dado el temor de que la mala reputación del zar como monarca pudiera provocar un levantamiento obrero en el Reino Unido que desembocara en sucesos similares a los de Rusia en estos momentos.

“[Jorge V] se dio cuenta de que en la mayoría de aspectos el zar era un tirano manchado de sangre (…) y que no era el momento [oportuno] para que un monarca constitucional, temeroso de su propia situación, extenderiera la mano de la amistad a un autócrata, aunque tuviera relaciones muy estrechas con él. Entonces la familia imperial rusa fue dejada a su suerte”, escribe el historiador.

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