En julio de 1985 el actor americano Rock Hudson se alojaba en el prestigioso Hotel Ritz, en París. En la noche del 21 de julio Hudson se desmayó en su lujosa suite y al rato junto con el medico llegaron también un grupo de periodistas y papparazzi que dispararon las obvias ráfagas inquisitorias: “¿Qué tiene? ¿Está grave… va a morir?” Rock recobró sus fuerzas y llamó a una amiga publicista francesa a la cual le confesó que padecía de SIDA. En efecto, además del VIH, el actor sufría un cáncer de hígado terminal.

Rápidamente Hudson alistó sus cosas personales y compró un tiquete especial del valor de $ 250.000,00 para que un Boeing 747 de Air France lo llevara a Los Angeles, viajaría él solo como único pasajero. En el LAX lo estaba esperando un helicóptero privado que lo trasladó al Hospital Universitario de California UCLA.

Stockton Bridge, director teatral y amigo de Rock Hudson, relata que le visitó en el hospital y quedó aterrado de como encontró al actor. “¿Te importa rascarme la espalda?…” dice que le pidió “pues nadie quiere tocarme.” Al pié de la cama Bridge notó un cartel que indicaba “SIDA – no tocar” pero infringiendo el advertimiento medico él procedió a rascar la espalda de su amigo.

Pocos días después, el 30 de julio concretamente, uno de sus mejores amigos en Hollywood, el famoso actor Burt Lancaster, leía a la prensa el mensaje que Hudson había preparado: “Estoy harto de sostener una vida que no es la mía. No estoy feliz por tener SIDA, pero si estas palabras pueden ayudar a otros, al menos sabré que mi desgracia tiene un valor positivo”. Era uno de los primeros personajes públicos en hacer esta confesión. Dos meses después, el 2 de octubre de 1985, Hudson fallecía en su señorial mansión de Beverly Hills; el siguiente mes habría cumplido 60 años de edad.

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El Los Angeles Times anuncia el deceso de Rock Hudson y con su esposa Phyllis Gates

Rock Hudson nace el 17 noviembre de 1925 en Winnetka, Illinois, un pequeño pueblo al norte de Chicago a orillas del Lago Michigan. Su nombre original era Roy Harold Scherer Jr. Hijo único de una teleoperadora, luego, durante la Gran Depresión del ’29, ambos serán abandonados por el padre de Rock y su madre se casó de nuevo. Durante la Segunda Guerra Mundial el adolescente Roy se alista en la marina y ya terminado el período militar en 1946 se traslada a Los Angeles donde trabaja en varios humildes oficios alternando con algunos castings; pues, su sueño es ser actor.

A finales de los años ’40 Hudson consigue un contrato con Universal Estudios que lo considera un talento prometedor. De cuerpo atlético (1,93 cm de estatura) y con cierto atractivo para el público femenino, su debut cinematográfico ocurre en 1948 en la película “Escuadrón de Combate” donde tiene un brevísimo papel de una sola línea. Aún así los nervios le fallan al veinteañero debutante que debe repetir la toma unas cuarenta veces. Aconsejado por su agente Henry Willson, Hudson acude a clases de interpretación, baile, canto, esgrima, equitación y se prepara con ahínco para sus futuros roles.

En 1954 Hudson comienza a ver la luz con la película “Magnífica Obsesión” al lado de Jane Wyman, trabajo que es un rotundo éxito. Paralelamente, inician a correr rumores sobre la vida privada de Hudson y sus tendencias sexuales. Su agente Willson, conocido por ser gay, con el fin de proteger los intereses de su naciente estrella le organiza un matrimonio de conveniencia con Phyllis Gates, la secretaria de Willson. El matrimonio se celebra en noviembre de 1955 pero dura solo cuatro años. Evidencias van surgiendo que efectivamente Rock Hudson es homosexual y la pareja se divorcia en 1959.

En la primavera de 1955 Rock Hudson se encuentra rodando la película “Gigante” junto con Liz Taylor y James Dean. Una anécdota refiere que durante las pausas de rodaje Liz Taylor y Rock Hudson apostaban a quien por primero se llevaría a la cama al joven James Dean; supuestamente, Hudson terminó ganando la apuesta, pero Taylor y Hudson también compartieron alcoba. James Dean, que amaba los coches deportivos y las carreras, murió sólo unos meses después en un accidente de coche, tenía 24 años.

Volviendo al cine, las décadas de los ’50-60 serán el periodo dorado de Hudson. Con su sonrisa de pícaro galán, Rock Hudson se convirtió en la pareja cinematográfica ideal de Doris Day, la rubia actriz-cantante de ojos celestes con la cual todo el mundo sueña. “Confidencias de Medianoche” (1959), “Pijama para Dos” (1961), “Su Juego Favorito” (1963), “No Me Mandes Flores” (1964)… son algunos de los más sonados éxitos que esta pareja realizó. La formula era siempre la misma: batalla entre los sexos con final cómico y feliz. Además, Hudson también trabajó con estrellas como James Stewart, Lauren Bacall, Julie Andrews, Marilyn Monroe, Tony Curtis, Robert Mitchum, Mia Farrow, etc.

En los exitosos años ’60 Hudson tendrá un romance con el agente de bolsa Lee Garlington, del cual años más tarde dijo que junto a su madre fue el amor de su vida. Hollywood por esos años es un ambiente de doble moral. Años más tarde Garlington declaró a la prensa: “habián rumores pero ninguna estrella del cine se atrevía a declararse homosexual, hubiera sido el fin de su carrera”.

De hecho, muchos que en la pantalla pasan por estandartes de masculinidad, en la vida real viven una doble vida. Grandes estrellas como Errol Flynn, Clark Gable, Tyrone Power, Gary Cooper, Cary Grant, Montgomery Clift, James Dean, Burt Lancaster, etc. en realidad también mantienen relaciones homosexuales. Quizás uno de los más sonados es Marlon Brando, el “sex symbol” por antonomasia y por el cual las mujeres enloquecen, pero él tampoco desdeña tener relaciones sexuales con hombres. Lo mismo ocurría con las mujeres: Marlene Dietrich, Greta Garbo, Joan Crawford, Ava Gardner, Katherine Hepburn son apenas algunas féminas que tuvieron vidas intimas ambiguas.

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Rock Hudson con Doris Day, Liz Taylor y Marilyn Monroe

Hay que considerar otro aspecto: el mundo del cine es definitivamente un mundo de favores. Para obtener la parte que un actor o una actriz desean a veces hay que llegar a ciertos compromisos. Hudson solía decir que él estaba dispuesto a cualquier compromiso – o sea, a acostarse con agentes, directores, productores, etc. – con tal de llegar a ser una estrella del cine y no un buen actor del montón. El caso Weinstein ha aflorado este tema en días recientes pero sería de hipócritas pensar que no existe este tipo de acoso en la industria de Hollywood.

En los años ’60 California fue la cuna de la “Love Revolution” o sea de cambios sociales respecto a principios morales y al sexo en general. La sociedad americana de los años ’40-’50 básicamente venía de principios puritanos-conservadores pero con la década del los ’60 los jóvenes modificaron radicalmente sus comportamientos. Además, la disponibilidad de la píldora anti-conceptiva, la legalización del aborto y del divorcio, y nuevos conceptos de vida como el amor libre, amor de grupo, comunas, la experimentación con todo tipo de drogas, la protesta contra la guerra, el deseo de libertad y de una nueva moralidad, etc. empezaron a ser la norma en California y en buena parte del mundo occidental. La revista “Playboy” surgió como referente pregonando un mundo más permisivo, para jóvenes y menos jóvenes, y no es difícil imaginar como pudo cambiar la vida de las estrellas de Hollywood que hasta entonces habían tenido que fingir o esconder sus personales tabus.

En su mansión de Beverly Hills Rock Hudson amaba dar “pool parties” (fiestas de piscina) a los cuales acudían los jóvenes más apuestos de Hollywood, algunos de los cuales terminaban siendo sus amantes; sin embargo, Hudson tampoco era exclusivamente homosexual: varias actrices le perseguían y él las recibía en su mansión. Estrellas como Joan Crawford, Judy Garland, Marilyn Monroe o la Princesa Margaret, hermana de la Reina de Inglaterra, gozaron de los deleites del atlético actor.

Un día también recibió una carta de una cierta Sra Martha Blair que le recordaba como habían disfrutado de una noche apasionada cuando el adolescente Hudson había acompañado su hija a la casa y la Sra Blair, del doble de edad de los chicos, había seducido al joven Roy. Pues, con la carta ahora le informaba que ese encuentro había producido un hijo, un tal Richard. Hudson ponderó la situación y finalmente optó por no ir a ver ni a la Sra Blair ni a su hijo, “para no arruinarles sus vidas” se dijo. En sus últimos días, sin embargo, Hudson se arrepintió de no haber conocido a Richard. “Debería haber buscado a mi hijo, tal vez traerlo a vivir aquí conmigo,” confesó en una ocasión “siempre quise tener un hijo, alguien que siguiera con mi legado”.

En los años ’70 Hudson deja el cine por la televisión con la exitosa serie “McMillan y su Esposa.” Fumador empedernido y adicto al alcohol, a comienzos de los años ’80 Rock Hudson inicia a tener serios problemas de salud, incluso en 1981 se somete a una operación para implantarle un marcapasos. En todo caso, Hudson no deja el cigarrillo y su salud sigue debilitándose como evidencia su última película “Embajador en Oriente Medio”.

A estas alturas, en junio de 1984, es cuando a Hudson le diagnostican el VIH. En ese periodo Hudson está trabajando en varios episodios de la lujosa serie televisiva “Dinastía” con la protagonista Linda Evans y otros actores. Cuando el casting de “Dinastía” se entera de esta noticia tanto ellos como varios amigos de Hudson prácticamente deciden distanciarse de él.

Todo tipo de rumores circulan sobre la salud de Hudson. En 1985 Doris Day le invita a aparecer como primer huésped de su nuevo programa televisivo “Doris Day’s Best Friends” (Los mejores amigos de Doris Day) y queda patente que Rock Hudson no esta nada bien: se ve visiblemente demacrado y algo incoherente, posiblemente afectado por las varias medicinas que debe tomar.

El SIDA en esos años era una enfermedad totalmente desconocida, ni los médicos podían decir como ocurría un contagio. Obviamente esto causa pánico entre los actores de “Dinastía”, especialmente en la rubia Linda Evans que en ciertas escenas debe besarse en la boca con Hudson. Muchos colegas y amigos terminan abandonándole, sólo Burt Lancaster y Elizabeth Taylor siguieron siendo sus amigos hasta el final.

Hudson a este punto se desespera y en julio de 1985 viaja a Francia para someterse a un tratamiento con la droga experimental HPA-23 en el Hospital Militar de Percy, cerca de París. Sin embargo, cuando Hudson se presenta en la base el comandante no le permite entrar al no ser ciudadano francés, requisito básico para poder acceder al tratamiento.

Dale Olson, secretario de Hudson, envía inmediatamente un telegrama a la Casa Blanca pidiendo a Nancy Reagan que intervenga en favor de Hudson. Un empleado de la Casa Blanca responde: “Acabo de hablar con la señora Reagan sobre el telegrama y me dice que no es un asunto en el que la Casa Blanca deba intervenir”.

Empleados de la Embajada Americana en París deciden ayudar a Hudson por su cuenta y, sin decir nada a Washington, gestionan con éxito la admisión del actor en el Hospital militar francés. Los médicos franceses examinan a Hudson y le indican que a este punto los tratamientos tienen poca o nula utilidad: la enfermedad se ha agravado y le aconsejan volver a California. Esta noticia probablemente fue moralmente demoledora para Hudson que luego en el Hotel Ritz padeció el citado percance.

Según sus personales deseos las cenizas del actor fueron esparcidas por el Océano Pacífico. La muerte de una celebridad de Hollywood como Rock Hudson aumentó la conciencia pública sobre el SIDA y sólo algunos días después de su deceso el Congreso Americano puso a disposición US$ 221 millones para desarrollar una cura para el VIH.

En los años ’90 varios personajes públicos cayeron victimas del SIDA: el pianista Liberace, “Rey” de Las Vegas; el artista pintor Keith Haring; Freddy Mercury, cantante del grupo Queen; el tenista negro Arthur Ashe; Rudolf Nuréyev, inolvidable bailarín de danza clásica; Anthony Perkins, famoso y recordado protagonista de “Psicosis”, que también fue amante de Hudson como de Nuréyev; y muchos más.

Se estima que desde los años ’80 a nuestros días ha habido cerca de 35 millones de fallecidos por VIH y que al momento hay por lo menos unos 40 millones de personas infectadas. Sabemos que el SIDA se puede contagiar por relaciones intimas pero también por transfusiones de sangre infectada o por jeringuillas que muchos drogadictos suelen compartir.

Inmediatamente luego de la muerte de Rock Hudson, su colega y amiga Liz Taylor inicia una importante recaudación de fondos para la lucha contra el VIH y en 1991 la actriz de los ojos de color violeta funda su propia organización, la “Elizabeth Taylor AIDS Foundation”. Se estima que los generosos esfuerzos de Liz Taylor en todos estos años han podido recaudar más de US$ 100 millones para esta causa. La “peste Rosa”, como algunos han bautizado al SIDA, sigue estigmatizando y haciendo victimas pero es en parte gracias a la valiente declaración final de Rock Hudson y a gente como Liz Taylor que el mundo en estas tres décadas ha tomado conciencia de este flagelo vírico.

Por: Nereyda Guerrero De Manderioli
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